En Askar, un campo de refugiados palestinos, bautizaron como "Twitter" una calle por ser esa redsocial el medio que utilizaron sus habitantes para recaudar fondos para su comunidad.
Encabezados por el activista Arjan El-Fassed, los refugiados comenzaron a vender los nombres
de las calles del país por 100 euros cada una. Ya han vendido cerca del 30% de los caminos.


