"Comparto la desazón y el sentimiento de traición que muchos de ustedes", dijo Benedicto XVI en un documento en el que reprendió a los responsables de "esos actos criminales".

La Iglesia pidió disculpas y condenó los abusos sexuales en Irlanda

Por UNO

CIUDAD DEL VATICANO, 20 marzo (AFP-NA y ACI Prensa) - El papa Benedicto XVI expresó el sábado la"vergüenza" y los "remordimientos" de toda la Iglesia frente al escándalo de pedofilia en el clero

irlandés, en una carta a los católicos de Irlanda publicada el sábado por el Vaticano.

En la misma misiva, Benedicto XVI dijo que estaba "realmente  triste" por el

sufrimiento de las víctimas de los abusos sexuales  de los sacerdotes y que estaba "dispuesto"

a recibirlas, como lo hizo con las víctimas de hechos similares en Estados Unidos y Australia.

En la carta, que será leída el domingo en todas las parroquias irlandesas, Benedicto

XVI afirma que los sacerdotes culpables de abusos sexuales tendrán que responder no sólo "ante

Dios" sino también ante la justicia ordinaria.

Por otra parte, Benedicto XVI anunció iniciativas para la "curación y la renovación" de la

Iglesia irlandesa.

Entre esas medidas, el Papa señaló una "visita apostólica", es decir una investigación, "en

varias diócesis de Irlanda" y la realización de "seminarios" y "congregaciones religiosas".

El Papa también denunció los "graves errores de juicio" cometidos por el episcopado

irlandés, acusado de haber cubierto centenas de casos de pedofilia cometidos por sacerdotes durante

varias décadas.

El máximo responsable de la Iglesia católica en Irlanda, el cardenal Sean Brady, reaccionó

inmediatamente expresando su esperanza de que la misiva conduzca a un "renacimiento".

En la extensa carta, Benedicto XVI comienza manifestando su "gran preocupación como Pastor

de la Iglesia universal. Al igual que vosotros estoy profundamente consternado por las noticias

concernientes al abuso de niños y jóvenes indefensos por parte de miembros de la Iglesia en

Irlanda, especialmente sacerdotes y religiosos. Comparto la desazón y el sentimiento de traición

que muchos de vosotros experimentaron al enterarse de esos actos pecaminosos y criminales y del

modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda".