Los obispos dicen que se debe a la "escasez de hombres buenos". Los clérigos celebran una conferencia sobre este rito y delinearán el eje central del procedimiento por el cual, según la iglesia católica, se saca al diablo del cuerpo.

La Iglesia de Estados Unidos salió a enrolar exorcistas

Por UNO

Los obispos católicos de Estados Unidos celebran hoy una conferencia sobre el rito del exorcismodurante la que van a delinear tanto los rituales del procedimiento y de la evaluación del poseído

como la base bíblica del mal.

Durante esta conferencia, a la que no se permite el acceso a personas ajenas al clero, se

enseñará en primer lugar a discernir las situaciones en las que se hace necesario este rito antes

de entrar a realizarlo.

Según el Servicio de Noticias Católicas, (Catholic News Services) que informó oficialmente de

la celebración de esta conferencia, se trata de buscar "unos cuantos hombres buenos para que se

conviertan en exorcistas", dada la "escasez de exorcistas que hay en EEUU".

Esta práctica es mucho más habitual en Europa y en otros países del mundo que en EEUU. Es

más, en este país existe un gran escepticismo respecto al rito y los organizadores son muy

conscientes de que la discusión de este tema puede dar lugar a todo tipo de interpretaciones, no

siempre bien intencionadas.

En Europa el tema no es tan tabú como en EEUU y de hecho, según dijo tras la muerte del Papa

Juan Pablo II el cardenal Stanislaw Dziwisz, que fue su secretario privado, el mismo Pontífice

llegó a realizar un exorcismo a una mujer que se determinó que estaba poseída por el demonio.

Hasta ahora, según fuentes eclesiásticas, los exorcistas han mantenido un perfil muy bajo

dentro de la iglesia estadounidense, que siempre ha sostenido que hay que evitar en todo caso

cualquier percepción de que "el exorcismo es magia o superstición".

Según Catholic News Services, a la conferencia asistirán más de 55 obispos y 66 sacerdotes y

se celebra justo antes de la Conferencia Episcopal de otoño que comienza el lunes en Baltimore.

Thomas Paprocki obispo de Springfield, la capital del estado de Illinois, que es uno de los

organizadores de la conferencia, indicó en declaraciones que recoge Catholic News Services, que

sólo un pequeño número de sacerdotes de EEUU "tienen la formación y los conocimientos suficientes

para realizar un exorcismo".

Por tanto, estos sacerdotes se han visto a menudo abrumados con solicitudes de realizar

exorcismos en diferentes partes del país. De ahí que se haya considerado necesario realizar estos

seminarios de formación para tratar de ampliar el número de clérigos capaces de practicar el rito.

El obispo Paprocki indicó que en EEUU hay "cinco o seis exorcistas" y en su opinión, es

deseable que cada diócesis tenga su propia persona capaz de llevar a cabo el rito. Subraya, no

obstante, que "no todo el mundo que piensa que necesita un exorcismo realmente lo necesita".

"Se usa sólo en aquellos casos en los que el demonio está envuelto extraordinariamente de

muchas formas y posee a la persona", dijo este obispo que señaló que, evidentemente esto es "raro,

es extraordinario, como es también raro y extraordinario el uso del exorcismo. Pero tenemos que

estar preparados".

Entre los ponentes estarán el cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston, Texas,

y un sacerdote-ayudante de Nueva York el arzobispo Timothy Dolan.

Los signos de posesión diabólica aceptados por la Iglesia son, por ejemplo, la reacción

violenta al agua bendita o a cualquier cosa santa, el hablar en idiomas que la persona poseída no

conoce y la manifestación anormal de fuerza física.

El exorcismo es un acto privado que incluye la lectura de salmos y oraciones, rociar al

poseído con agua bendita y una serie de acciones que terminan mandando al demonio que salga del

cuerpo del exorcizado.

Según el Canon 1172 del derecho canónico, sólo aquellos sacerdotes que tengan permiso de sus

obispos pueden realizar un exorcismo después de la capacitación adecuada.

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que el exorcismo se debe realizar cuando la

Iglesia, mediante la persona de un exorcista, pida "públicamente y con autoridad" en el nombre de

Cristo "que una persona o un objeto sea protegido contra el poder del maligno y sustraída a su

dominio".