Jenkins se encontraba realizando un tour en Seal Island, un lugar de avistaje de tiburones cercano a Cape Town, Sudáfrica.
La sorpresa llegó cuando la pretendida víctima de un enorme tiburón blanco, un cachorro de foca, se las ingenió para huir de la fatal mordida del escualo balanceándose sobre su nariz.
Fuente: York Daily News


