El candidato socialista François Hollande, vencedor de la primera vuelta de la elección presidencial francesa, derrotaría en la segunda (6 de mayo) al presidente saliente Nicolas Sarkozy con al menos 54 por ciento de los votos, según dos sondeos publicados este domingo por los institutos Ipsos e Ifop.
Estos sondeos confirman las previsiones de las encuestas realizadas antes de la primera vuelta, realizada el domingo.
El ganador de la segunda vuelta presidirá durante cinco años una de las principales potencias mundiales, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, con un poder casi sin parangón en el mundo democrático.
Según el sondeo de Ifop, 48 por ciento de los electores de Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha que quedó en tercer lugar en la primera vuelta, votarían por Nicolas Sarkozy en la segunda, 31 por ciento votarían por François Hollande y 21 por ciento se abtendrían o votarían en blanco.
El 83 por ciento de los que votaron por el candidato de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon en la primeraq vuelta votarían por el candidato socialista.
Los electores del centrista François Bayrou se repartirían en tres partes: 38 por ciento por Nicolas Sarkozy, 32 por François Hollande y 30 se abstendrían o votarían en blanco.
La extrema derecha sacó 20%
Hollande encabezó este domingo la primera vuelta de la presidencial francesa con entre 28 y 30% de los votos sobre el presidente saliente Nicolas Sarkozy, quien obtuvo entre 24 a 27,5%.
La candidata de la extrema derecha Marine Le Pen queda en tercera posición con cerca del 20% de los votos, seguida del candidato de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon (10,5 a 13%), según estimaciones de los institutos CSA, Ipsos y Harris Interactive.
Los sondeos dan al candidato centrista François Bayrou menos del 10% de los votos.
"Elegir al próximo presidente francés no es sólo una elección nacional. Es una elección que va a pesar" en Europa, declaró el propio Hollande el domingo en la ciudad de Tulle, donde votó.
"Esa es la razón por la cual muchos nos miran", agregó el candidato socialista, que cuenta renegociar el tratado europeo de disciplina presupuestaria si es elegido, para añadirle un capítulo de apoyo al crecimiento.
La participación, según el conjunto de los institutos de sondeo, llegaría al menos al 80%, por debajo de 2007 (83,77%), pero muy superior a 2002 (71,6%). En total unos 44,5 millones de electores estaban convocados a las urnas.
Sarkozy votó en el selecto distrito XVI de París en compañía de su esposa Carla Bruni, y Hollande en la ciudad de Tulle, centro de Francia, junto a su pareja Valérie Trierweiler.
Sarkozy se retiró del centro de votación sin hacer declaraciones. Hollande, a quien los sondeos predicen una neta victoria en la segunda vuelta, con 55% de los votos, podría convertirse en el primer presidente francés de izquierda desde François Mitterrand (1981-1995).
La crisis, determinante de los comicios
La crisis -marcada por la explosión del déficit y la deuda y un desempleo de 10%- proyectó su sombra sobre la campaña, obligando a los candidatos a abordar la desindustrialización y a reclamar mayor proteccionismo europeo y el retorno al equilibrio de las cuentas.
Ciertos electores, entrevistados por la AFP en París, se hacían empero pocas ilusiones sobre el margen de maniobra del próximo presidente.
Isabelle Provost, jubilada de 62 años de edad, reconoce que la campaña no la entusiasmó. "Jamás dejé de votar en una elección. Pero esta vez siento poco entusiasmo. En el plano económico, hay poca diferencia entre los dos principales candidatos", dice.
Hollande, ex secretario del Partido Socialista de 1997 a 2008, fue designado en las primarias socialistas de 2011, y logró convertir la elección en un referéndum contra el quinquenio del Sarkozy, apodado el "hiperpresidente" por su activismo en todos los frentes.
Sarkozy, que batió récords de impopularidad, intentó eludir su balance económico y social y distanciarse de la imagen de "presidente de los ricos", desarrollando una campaña muy de derecha, agresiva, basada en la seguridad y la inmigración.



