La reina Máxima sigue haciendo gala de la espontaneidad que le hizo ganarse el corazón de los holandeses cuando era princesa.
Así se la vio durante su visita, junto a Guillermo Alejandro, a la provincia de Limburg.
La reina Máxima sigue haciendo gala de la espontaneidad que le hizo ganarse el corazón de los holandeses cuando era princesa.
Así se la vio durante su visita, junto a Guillermo Alejandro, a la provincia de Limburg.