Josef Fritzl, el hombre que secuestró y violó a su hija durante 24 años, el mismo que la mantuvoencerrada durante todo ese tiempo y que tuvo con ella siete hijos, obtuvo un permiso de las
autoridades austríacas para construir 13 viviendas y un edificio de oficinas, según publicó estedomingo el periódico de
Viena Österreich. No está claro si, desde prisión, Fritzl podría dirigir el proyecto inmobiliario, ni quién lofinanciaría. En caso de que no le esté permitido, queda la laguna legal sobre quién hereda laparcela, los viejos edificios y el permiso de construcción. En su prisión de alta seguridad, habría recibido ya la noticia de que su solicitud presentadaen 2006 había sido aprobada recientemente, por lo que ya cuenta con el permiso para la demolición ynueva construcción del proyecto presentado para la parcela que mantiene en propiedad en la CalleWaidhofner n° 68, a sólo 500 metros de distancia del lugar donde Fritzl mantuvo a su hija encautiverio. Los vecinos recibieron la noticia con disgusto y el resto de la población de Amstetten conestupor. El monstruo pasa los días de encierro en un pabellón de máxima seguridad y nunca está solo:dos guardias lo protegen a toda hora del posible ataque de otros reclusos que lo tienen amenazadode muerte desde el mismo momento de su ingreso a prisión. Fritzl sale al patio dos veces al día y realiza una rutina de ejercicios por prescripciónmédica. Pero también se dedica a la huerta: cultiva tomates y se divierte viendo una serie detelevisión muy popular llamada Dos hombres y medio (Two and a half man), indicó diario El Mundo. "El hijo pequeño me recuerda a mi hijo. Además me hace reír. Estar todo el día triste destruye el alma", decía en esa entrevista, lo que hace suponer que estaría encantado de retomar suactividad en el negocio inmobiliario, aunque sea a distancia y desde prisión.


