El ex mandatario reveló que el utilizar el tormento de toca -que consiste en simular que se ahoga a la persona- sirvió para obtener información sobre planes de atacar el aeropuerto Heathrow y el distrito Canary Wharf.

El ex presidente de EE.UU. George Bush admitió que torturó "para salvar vidas"

Por UNO

El ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, afirma en su autobiografía publicada estemartes que utilizó el tormento de toca (waterboarding en inglés), una técnica clasificada como

tortura en muchos países, para obtener información de presuntos terroristas que sirvió para salvar

la vida de británicos.

Bush revela que el utilizar el tormento de toca -que consiste en simular que se ahoga a la

persona- sirvió para obtener información sobre planes de atacar el aeropuerto de Heathrow y el

distrito financiero de Canary Wharf en la capital británica.

"Tres personas fueron torturadas con la técnica de tormento de toca y creo que esa decisión

sirvió para salvar vidas", señaló en una entrevista al periódico The Times.

Extractos de las memorias de Bush, tituladas "Decision Points" ("Puntos de decisión"), se

empezaron a ofrecer esta semana en cada edición del diario británico.

Bien hecho

Bush autorizó el uso del tormento de toca para extraer información de, entre otros, Khalid

Sheikh Mohammed, señalado como el autor intelectual de los ataques de al-Qaeda del 11 de septiembre

de 2001, en Nueva York.

"Con toda la razón (lo que hicimos), bien hecho", afirmó Bush en referencia a este hecho.

Me dijo, hablaré contigo en presencia de mi abogado. Y yo pregunté ¿qué opciones tenemos que

sean legales?

George W. Bush

"Capturamos al tipo, el jefe de operaciones de al-Qaeda, que mata a 3.000 personas. Y

sentimos que tenía información para otro ataque", continúa.

"Me dijo, hablaré contigo en presencia de mi abogado. Y yo pregunté ¿qué opciones tenemos que

sean legales?".

En su libro Bush afirma que "las interrogaciones sirvieron para destapar el plan de atacar

los edificios diplomáticos de Estados Unidos en el extranjero, el aeropuerto de Heathrow y Canary

Wharf en Londres, y muchos otros objetivos en EE.UU.".

El gobierno británico y muchos otros han rechazado desde hace tiempo el uso de técnicas como

el tormento de toca para extraer información, ya que las consideran una forma de tortura.

Incluso el actual mandatario estadounidense, Barack Obama, calificó la técnica como "tortura"

y el año pasado hizo público una serie de comunicados internos del gobierno de Bush que revelaban

el uso de otras técnicas con los detenidos, como golpearlos contra paredes y mantenerlos desnudos y

con frío por largos períodos de tiempo.

En la entrevista con el diario el exmandatario de 64 años habla de su cercana relación con

Tony Blair, pero desdeña la opinión británica sobre la guerra en Irak.

"No me importa lo que la gente opine de mi en Inglaterra, ya no tiene importancia. Y,

francamente, tampoco la tuvo entonces", añade.

Bush añade que cuando Blair se enfrentó a un posible voto de no confianza en su Parlamento,

en la víspera de la guerra de Irak, le ofreció la posibilidad de salirse del plan y no enviar

tropas británicas al país.

"Más que perder su gobierno, prefería tener a Tony, su sabiduría y pensamiento estratégico

como primer ministro como un fuerte e importante aliado".

Pero Blair le respondió "Estoy dentro. Si me cuesta el gobierno, está bien".

Sin embargo, admite que le "estremeció" saber que ninguna arma de destrucción masiva fue

hallada en Irak.

Aunque Bush defendió su decisión de invadir Irak, argumentando que los iraquíes se encuentran

mejor sin Saddam Hussein, a quien calificó como un "dictador homicida".

Añadió que incluso Estados Unidos está mejor sin Hussein y sin sus intentos por desarrollar

armas químicas y biológicas.

"Nadie se impresionó y se molestó tanto como yo cuando no encontramos las armas", escribió.

"Sentí rabia cada vez que pensaba en eso. Todavía la siento".

Decisión no equivocada

Sin embargo, en una entrevista con la cadena NBC, al preguntarle si pediría disculpas a los

estadounidenses por esa falla, afirmó "pedir disculpas sería admitir que la decisión fue equivocada

y no creo que fuera así".

Y al ser interrogado sobre su ausencia de la vida pública desde su retirada hasta los actos

de promoción de su libro, le dijo a NBC que "no quería estar en la arena pública más. No quería

volver a lo que yo llamo 'la marisma' ", concluyó.

Algunos expertos aseguran que el libro podría ayudar a Bush, quien abandonó la Casa Blanca

con uno de los niveles de aprobación más bajos de la historia de ese país, a reconciliarse con

algunas personas que ven su paso por la presidencia como uno de los capítulos más oscuros de la

historia contemporánea de Estados Unidos.

Para millones de estadounidenses de tendencia conservadora, indica el corresponsal de BBC

Mundo en Washington, Carlos Chirinos, Bush fue un presidente "ejemplar" que supo defender a su país

de la amenaza del extremismo, como demostraría la ausencia de atentados desde septiembre de 2001.

Más allá de simpatías políticas o afinidades ideológicas, pese a esa mala imagen que puedan

tener algunos del ex presidente republicano, Bush es un líder carismático y como tal es capaz de

engancharse con el público, señaló Chirinos.