Mundo |

El affair de su esposa le trajo problemas

LONDRES– La crisis familiar del ministro principal de Irlanda del Norte, Peter Robinson, tomó ayerun sesgo político al anunciar por sorpresa su renuncia temporal al cargo para poder atender a su

esposa y defenderse él mismo de las acusaciones de posible corrupción política que rodean al caso

Te puede interesar...

de infidelidad protagonizado por ella, de las que él se declara inocente. Robinson, que ayer mismo

fue confirmado por sus compañeros de partido como líder del Partido Democrático Unionista (DUP),

principal formación política protestante, fue ya sustituido ayer al frente del Ejecutivo por la

responsable de la cartera de Transportes, Arlene Foster, que actuará como ministro principal en

funciones "por un corto período", que se estima en seis semanas.

Robinson se ha visto salpicado por la infidelidad de su esposa y también política, Iris, de

60 años, que en 2008 tuvo una aventura con un joven que tenía entonces 19 años, Kirk McCambley,

amigo de la familia. En circunstancias normales el escándalo hubiera sido una cuestión meramente

personal, aunque potencialmente muy dañina, dado el puritanismo religioso del Ulster, amén del

fundamentalismo cristiano de los Robinson.

Pero Iris, que dejará en cuanto le sea posible todos sus cargos políticos –es diputada en

Westminster, el Parlamento británico; miembro de la Asamblea de Irlanda del Norte, concejal y

militante del DUP–, consiguió de dos constructores amigos 55.000 euros para que su amante montara

un café gracias a la licencia que le facilitó el ayuntamiento del que Iris es concejal. Y pudo

influir para recalificar unos terrenos en beneficio de uno de los amigos que le prestaron dinero.

Además, se quedó con 5.500 euros de lo (el 10%) que logró adquirir para el amante. La señora

Robinson no develó estos intereses financieros (cuando se descubrió su adulterio).

Peter Robinson afronta ahora la acusación de que cuando conoció las implicaciones financieras

de la infidelidad de su esposa la presionó para que devolviera el dinero, pero tampoco él informó

del asunto a las autoridades parlamentarias.

Tras su salida muchos dudan que pueda recuperar el poder y en todo caso le niegan la fuerza

política necesaria para resolver el verdadero problema de fondo que amenaza con colapsar una vez

más el gobierno autónomo en Irlanda del Norte: el bloqueo unionista a la transferencia de los

poderes sobre Policía y Justicia acordada cuando en 2006 se restableció la autonomía.

El retraso se debe en parte también a la debilidad política que afecta a Peter Robinson desde

hace meses. Debilidad que empezó a cristalizar hace ya meses, cuando se supo que tanto él como Iris

habían reclamado abundantes gastos parlamentarios en Westminster.

 Embed      
El premier Peter Robinson.
El premier Peter Robinson.
 Embed      
El premier Peter Robinson.
El premier Peter Robinson.
 Embed      
El supuesto amante, Kirk McCambley.
El supuesto amante, Kirk McCambley.