El régimen comunista de Fidel y Raúl Castro le había dado el aval hace un año pero hoy le comunicó al organismo internacional que no podrá hacerlo. Esa nación nunca permitió que observadores independientes vean las prisiones.

Cuba le prohibió a las Naciones Unidas visitar las cárceles de la isla

Por UNO

El relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura, Manfred Nowak, dijo este miércoles que el

gobierno cubano le comunicó que no podría visitar las cárceles de la isla, como se había convenido

el año pasado.

Las autoridades cubanas nunca han permitido la entrada de observadores independientes a las

cárceles de la isla, por lo que la invitación de 2009 para que se efectuara una misión de

investigación había sido considerada un gran avance, según nuestro corresponsal en La Habana,

Michael Voss.

Después de intentar fijar una fecha que fuera conveniente para ambas partes en repetidas

ocasiones, el relator especial fue informado que no había una fecha disponible para la misión antes

del final de su mandato, el próximo octubre.

Voss señaló que Cuba ha sido objeto de críticas internacionales por el trato que da a los

disidentes presos después de la muerte en febrero de uno de ellos que estaba en huelga de hambre,

Orlando Zapata.  Lamento que, a pesar de su invitación, el gobierno de Cuba no me haya

permitido evaluar objetivamente la situación en el país mediante la obtención de información de

primera mano de todas las fuentes disponibles

"Lamento que, a pesar de su invitación, el gobierno de Cuba no me haya permitido evaluar

objetivamente la situación en el país mediante la obtención de información de primera mano de todas

las fuentes disponibles", dijo en una declaración escrita el jurista, que tiene un mandato del

Consejo de Derechos Humanos con sede en Ginebra.

Los representantes cubanos en el Consejo respondieron que no necesitan una "valoración

objetiva" de la situación de sus cárceles, pero añadieron que seguirán intentando encontrar una

fecha que convenga a las dos partes.

Después de la muerte de Zapata, el disidente Guillermo Fariñas, inició una huelga de hambre

para pedir la liberación de los prisioneros enfermos.

Aunque el mes pasado La Habana accedió a hospitalizar a los presos más gravemente enfermos

aún no ha efectuado ese traslado, señaló Voss. Al menos tres fueron enviados a cárceles más

cercanas a sus familias.

Las autoridades niegan que existan prisioneros políticos y les llama mercenarios pagados por

Estados Unidos para derrocar el sistema.