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Comerciar osos polares es legal

Los países miembros de la Convención sobre el Comercio Internacional de las Especies Amenazadas (CITES) se negaron este jueves a prohibir el comercio mundial de osos polares, en una reunión celebrada en Bangkok.

Aunque todos reconocen que el oso blanco es víctima del calentamiento climático, hubo un fuerte debate sobre la amenaza adicional que, según algunos, supone el comercio de su piel, sus huesos y sus dientes.

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El mayor carnívoro terrestre está inscrito en el Anexo II de la CITES, lo que implica una estricta regulación del comercio internacional, aunque sin prohibirlo.

Estados Unidos, que comparte con Canadá, Rusia, Groenlandia y Noruega una población de entre 20.000 y 25.000 ejemplares, reclamaba su inscripción en el Anexo I, lo que se habría traducido en una estricta prohibición. Pero su propuesta, que requería una mayoría de dos tercios, fue rechazada con 42 votos en contra, 38 a favor y 46 abstenciones, de entre los 126 países participantes en la votación.

"El oso polar afronta un futuro siniestro y el día de hoy ha traído una nueva mala noticia", lamentó Dan Ashe, director del servicio estadounidense de pesca y vida salvaje. La especie podría sufrir una pérdida de dos tercios de su población de aquí a 2050. Según expertos citados por EEUU, alrededor de la mitad de los 800 osos blancos matados cada año alimentan el mercado internacional. Rusia y numerosas organizaciones militantes, que acogieron a los delegados con osos de peluche, también apoyaban el embargo.

Los rusos estiman que la fuerte subida de los precios, hasta 50.000 dólares por una piel de oso en Rusia, alimenta la caza furtiva. Sin embargo, ni la secretaría de la CITES, ni algunas grandes organizaciones como Traffic y WWF apoyaron la iniciativa norteamericana.

"La disminución del hábitat debido al calentamiento climático, y no el comercio internacional, es la primera razón del declive anticipado de la población" de osos polares, sostuvo WWF. Canadá, que posee la mayor población de osos polares del mundo y único exportador, también se opuso firmemente.

"El oso polar suscita mucha emoción, es un ícono del Ártico", reconoció su representante, Basile Van Havre. "Canadá (...) se ha comprometido con la protección de la especie, pero eso no quiere decir que la emoción deba guiar" las decisiones. La lógica canadiense está fuertemente influida por los inuit, minoría autóctona que vive en el norte del país, que desplazó a varios representantes a la reunión en Bangkok.

Una eventual prohibición "afectaría la sostenibilidad de nuestras comunidades en las generaciones venideras", declaró Tagak Curley, miembro de la Asamblea del territorio de Nunavut, antes de la votación. Desde hace 40 años, gracias a una gestión "moderna", el número de osos polares se ha duplicado en Canadá, insistió el representante, que hizo valer la "relación única" entre su pueblo y el animal.

Los países miembros de la Convención sobre el Comercio Internacional de las Especies Amenazadas (CITES) se negaron este jueves a prohibir el comercio mundial de osos polares, en una reunión celebrada en Bangkok.

Aunque todos reconocen que el oso blanco es víctima del calentamiento climático, hubo un fuerte debate sobre la amenaza adicional que, según algunos, supone su comercio internacional.