Pese a los escándalos personales y políticos de los últimos tiempos, el primer ministro de Italia y la agrupación Liga del Norte sumaron cuatro regiones nuevas en esta elección.

Berlusconi logró una inesperada victoria en los comicios regionales

Por UNO

ROMA, 30 marzo (AFP-NA y BBC Mundo) - El controvertido movimiento anti inmigración Liga Norte es elverdadero triunfador de las elecciones regionales en Italia y condiciona el futuro de la coalición

de centroderecha del primer ministro Silvio Berlusconi.

"La derecha gana montada en el carro de la Liga", tituló este martes en primera página el

diario La Repubblica, resumiendo el resultado más impactante de los comicios del domingo y lunes.

"Victoria de Berlusconi y la Liga Norte", titula por su parte el influyente diario Il

Corriere della Sera, que prevé importantes cambios en el gabinete de gobierno.

La Liga Norte, el movimiento fundado a inicios de los años 90 por el populista Umberto

Bossi, presente sólo en las regiones prósperas del norte de Italia y que exige reformas de corte

federalista, alcanzó un resultado "histórico", según comentarios de la prensa y analistas.

La coalición de centroderecha liderada por Berlusconi y aliada de la Liga Norte, en el poder

desde 2008, se adjudicó seis regiones contra siete de la izquierda, a la que le arrebató cuatro

regiones claves y mantuvo sus dos grandes bastiones: Lombardía (región de Milán) y Véneto.

"La Liga Norte obtuvo un resultado impresionante, ganó en las regiones más ricas de Italia.

Esa es la gran lección de estos comicios", comentó a la AFP el politólogo francés Marc Lazar,

especializado en Italia. A nivel nacional, el partido de Bossi obtuvo el 12,7% de los votos, más

del doble con respecto al 2005 (5,7%) y mejor que en las legislativas del 2008 (9,5%).

Por primera vez en la historia, un líder perteneciente a la Liga Norte, Roberto Cota,

gobernará el Piamonte, entre las zonas más industrializadas de la península, sede de Fiat y cuna

del movimiento obrero italiano.

"El norte dejó de ser de izquierda. Por algo los obreros han abandonado a la izquierda",

comentó Bossi, artífice del triunfo de su movimiento, presente en todo el territorio y

particularmente cercano a la gente común.

"La Liga se parece al partido comunista italiano de antaño. Un partido de verdad, organizado,

con emisora, diario y voluntarios apasionados, que creen", describe este martes el diario de Turín

y de la Fiat, La Stampa.

Las elecciones regionales registraron también una fuerte abstención, ya que un tercio de los

41 millones de electores desertaron las urnas en un país que suele votar disciplinadamente.

Según Lazar, la abstención penalizó a Berlusconi e indica "un desprecio por una clase

política que no tiene en cuenta los problemas económicos de su electorado".

El centroizquierda limitó por su parte el daño ya que el recién fundado Partido Democrático,

segunda formación del país, tras dos años de arranque, alcanzó el 26% de los votos y se consolida

como "el mayor opositor de berlusconismo", según el politólogo francés.

Victoria inesperada

El corresponsal  de la BBC en Roma, Duncan Kennedy, la victoria oficial fue inesperada

para Berlusconi, de 73 años, quizás por la cantidad de

escándalos

[/contenidos/2009/12/15/Tensión-en-Italia-tras-la-trompada-0011.html]políticos

y

personales en los

que se ha visto envuelto el mandatario en los últimos meses.

El más reciente incluye una investigación a uno de sus funcionarios más cercanos por presunta

corrupción.

Los resultados de las elecciones pueden justificarse, según explica Kennedy, por el hecho de

que la participación de los votantes ha sido la más baja de los últimos 15 años.

Ahora la Liga del Norte probablemente intentará sacar réditos pro su apoyo y tratar de

ejercer más influencia en el gobierno de Berlusconi, añade nuestro corresponsal.

Kennedy explica que ese partido podría reclamar más puestos en el gabinete y ejercer más

presión en la agenda política para lograr que las regiones del norte de Italia consigan una mayor

autonomía.

Si esto ocurriese, Berlusconi podría verse debilitado a la hora de impulsar sus propias

reformas.