¿Quién no se ha quedado nunca profundamente abstraído frente a una pecera? Si hay algo que tanto a grandes como a pequeños puede distraernos largos minutos, es sin duda observar cómo nadan los peces. Independientemente de sus formas, colores o tamaños, mirar a estos animales en su medio puede llevar a entretenernos como la mejor de las películas, aunque con un efecto extra que no consigue ningún apoyo audiovisual: la relajación.Cada vez más personas conocen los efectos antiestrés de los acuarios, y quienes llaman ya a esto la acuarioterapia, la contemplación de los peces en grandes peceras donde abundan encantadores fondos marinos con corales, algas y pequeños invertebrados. Para el psicólogo Daniel Valentí, “la interactuación con animales y seres vivos es muy importante para pacientes que sufren de estrés, hiperactividad o depresión”. La acuarioterapia puede llegar a convertirse en una especie de tratamiento que permite abordar con éxito los cuadros de estrés, hiperactividad y depresión, a la vez que estimula la creatividad, la concentración y la agudeza visual.
La acuarioterapia gana terreno también en los geriátricos donde los peces reciben más atención que los programas de tarde de la televisión | Los expertos destacan que observar el mundo acuático combate e
¿Por qué los dentistas tienen acuarios en sus consultas?
