Algunos están convencidos de que una cucharada de aceite es infalible. Para otros, la receta es cambiar el sabor de la boca: caramelos, chicles, granos de café. Y los más esforzados evangelizan sobre los efectos mágicos de tomar agua en exceso. Los trucos para engañar al alcoholímetro son cada vez más y con las redes sociales viven su tiempo de viralización. Pero todos tienen algo en común: son falsos. Así lo demostró un estudio argentino que evaluó los efectos de todas estas trampas: la mayoría no tiene ningún efecto, y las que tienen, resultan poco significativos.La investigación fue realizada por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) en mayo. Participaron hombres de entre 21 y 30 años, con un peso promedio de 85 kilos y con una cultura alcohólica moderada. El objetivo fue abordar un tema que preocupa: según datos de Vialidad Nacional, en 9 de cada 10 accidentes producidos los fines de semana se detectan valores por encima de lo permitido en alguno de los conductores.
El fin de un mito: son falsos los trucos antialcoholemia
