Un reencuentro feliz, emocionante. Con tan sólo 15 años y dos litros de agua, una tira de pan y dos latas de picadillo como provisiones, Fernando Cantero (38) escapó de su casa en General Roca hacia Buenos Aires teniendo un único fin: encontrar a su madre biológica. Finalmente lo logró, pero le costó muchos años lograr su cometido hasta que finalmente pudo conocer a Humilde Fuentes Olave.
“Sentí unos latidos en el corazón que no los sentí nunca en mi vida. Siempre me puse en las manos de Dios con la fe y la esperanza de que la iba a encontrar, pero muchas veces también pensé lo peor”, confesó emocionado este joven que nació en 1975. “Él nunca dejó de estar en mí, jamás de los jamases. Sabía que estaba por ahí porque para mí nunca había dejado de estar conmigo”, soltó entre lágrimas ella, durante el encuentro que se vivió de manera pública en un hotel de Tupungato.
La historia de búsqueda de Fernando empezó a tener un feliz desenlace cuando, con los datos con los que él contaba, su jefe en Santiago del Estero contactó a un amigo de esta localidad mendocina para contarle su historia y decirle que sospechaban de que Humilde Fuentes Olave estuviese en Mendoza.
“Esto nació como de una novela. Mi amigo Luis Cajal me contó y me dijo: ‘fijate que parece que vive en Cruz de Piedra’. Yo le dije que eso no era acá, que cómo hacía para localizarla. Hasta que me encontré con el subcomisario Ariel Navea que dio con su domicilio en Maipú”, relató el comunicador Dardo Carrizo.
Inmediatamente, el tupungatino, con la ayuda de la policía convocó al intendente Joaquín Rodríguez, que no dudó en poner a disposición un vehículo que condujo su hermano Jorge para que fueran a golpearle la puerta a esta mujer para a decirle que su hijo estaba buscándola.
“Uno se prepara toda la vida para esto, pero me faltarían días para describir lo que siento”, soltó el santiagueño que trabaja de remisero, mientras abrazaba a su madre y le pedía que viviera 50 años más para poder disfrutar del tiempo que no pudieron compartir hasta ese día.

