Mendoza Viernes, 7 de diciembre de 2018

Vecinos de la fábrica de jabones López piden nuevamente el traslado

Aseguran que los olores nauseabundos son cada vez más fuertes. La comuna amenaza con medidas severas

El conflicto entre los vecinos de Pedro Molina y la fábrica de jabones López, que lleva un año de gran intensidad, parece estar lejos de resolverse. Quienes viven en la zona aseguran que los olores volvieron a aparecer con mayor frecuencia y duración, y desde la comuna de Guaymallén aseguran que a pesar de los intentos de plantear un traslado en buenas formas, los dueños de la empresa se niegan a reunirse con ellos.

A principios de año la puja comenzó a tomar fuerza pero parecía que se inclinaría hacia el pedido de los vecinos, ya que la fábrica fue clausurada. Sin embargo, a los pocos meses levantaron esa clausura presentando un plan de mejoras para mitigar, sobre todo, los olores. De todas formas, la idea de la Municipalidad era concretar la mudanza, algo que todavía no ocurrió.

En las últimas semanas, según relatan los vecinos, los olores de la fábrica volvieron más fuertes que nunca, se extienden a los fines de semana, y la invasión de moscas y ratas en las veredas y acequias de las calles Figueroa Alcorta y Río Negro es cada vez mayor.

"Nosotros tenemos comunicación permanente con los vecinos y sabemos que los olores permanecen, hemos invitado a los propietarios de la empresa a reuniones para proponer un plan de movilización de la fábrica a otro lugar donde no haya una concentración de viviendas, teniendo en cuenta que los olores pueden mitigarse pero no desaparecen, pero ellos no han asistido y eso está constado en el expediente", explicó el subdirector de Ambiente y Energía de Guaymallén, Leandro Maldonado.

En caso de que esa falta de respuesta de los dueños de la empresa, que tampoco realizaron declaraciones ante la consulta de Diario UNO, se sostenga, existe la posibilidad de que la comuna vuelva a clausurar las instalaciones.

"Nosotros tenemos todas las intenciones de que la empresa se traslade de ese lugar y queremos facilitarle las herramientas como para que eso suceda porque el conflicto data de mucho tiempo y queremos darle una solución. Lo inmediato será analizar la posibilidad de clausurar nuevamente por todos estos hechos, pero para eso debemos contar con todos los informes", aclaró Maldonado.

Sin embargo, por el momento parece no haber demasiados indicios ni de un traslado inminente ni de una nueva clausura de la fábrica, por lo que la desesperación de los vecinos sigue en aumento.

"Hay reclamos desde la década del 80. Tenemos infinidad de pruebas de las ratas que llenan el barrio. Cuando se cierran las puertas a la noche, es el mundo de las ratas", cerró Daniel, uno de los vecinos.

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