El disputado nacional Enrique Vaquié pasó por General Alvear para reafirmar sus aspiraciones de ser la persona que lleve al centenario partido a la gobernación de la provincia.

Vaquié reclamó la unidad de la UCR para llegar a la gobernación de Mendoza

Por UNO

Por Gonzalo [email protected]

Con un mensaje de unidad puertas adentro del radicalismo, el disputado nacional Enrique Vaquié pasó por General Alvear para reafirmar sus aspiraciones de ser la persona que lleve al centenario partido a la gobernación de la provincia en las elecciones del año entrante y acompañó el lanzamiento de Walter Marcolini, quien pretende recuperar la intendencia alvearense, que está en manos del justicialismo desde 2003.

En un acto que congregó a unas 300 personas, ambos precandidatos compartieron un largo listado de propuestas pero de manera particular pusieron el acento en un aspecto del mensaje: “la unidad de la UCR”. Tanto Vaquié como Marcolini remarcaron la necesidad de llegar a los comicios de 2015 “juntos, sin importar el nombre del candidato”.

“No tenemos que pelear entre nosotros y sí estar unidos para sacar a Mendoza de la larga siesta en que está sumida”, insistió el diputado nacional.

Marcolini fue todavía más crítico y sin nombrarlo le apuntó al actual intendente Juan Carlos De Paolo. El precandidato pidió que aúnen fuerzas para recuperar el municipio y hacer una gestión “más transparente y terminar con la corrupción”.

El concejal de mandato cumplido y director de Cooperativas en el gobierno de Julio Cobos se ganó los aplausos de la asistencia cuando exigió “terminar con las reelecciones indefinidas en los cargos, porque nadie se puede eternizar en el poder. Con una sola reelección está más que bien. La alternancia en el poder es sana”, enfatizó.

Rompió el moldeLa organización del acto rompió con los moldes tradicionales y los asistentes se encontraron con que el salón no era el típico escenario de un lanzamiento político y se asemejaba más al de una fiesta. Habían dispuesto mesas redondas en las que cada persona tenía una silla esperándolo y el choripán o los sanguchitos fueron remplazados por una cena donde el plato principal fue carne a la masa.

Los anfitriones no fueron anunciados de manera estridente desde un micrófono y en cambio, Vaquié y Marcolini recorrieron cada una de las mesas para saludar a los invitados.

También fue un acto 2.0 en el que apelaron durante gran parte de la noche a recursos visuales proyectados en pantallas gigantes y de LED distribuidas en las paredes del salón.

Otro detalle que no estuvo librado al azar fue la convocatoria. Entre los invitados hubo pequeños empresarios, comerciantes, personas destacadas del sector docente, profesionales, jóvenes, algunos independientes y en especial históricos del radicalismo departamental que hace tiempo estaban fuera de escena.