No hay normas para regular este tipo de residuos, que es potencialmente peligroso. Proponen una ley para resguardarlos y volver a utilizarlos en plazas y colegios.

Unas 4.000 toneladas de neumáticos fuera de uso se generan por año en Mendoza

Por UNO

Por año se producen en Mendoza unas 4.000 toneladas de neumáticos fuera de uso, lo que equivale a 200 camiones llenos de ese material, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

En Mendoza aún no hay ninguna legislación que regule lo que se hace con las cubiertas que ya no sirven.

Eso representa un problema, ya que el material de los neumáticos favorece la proliferación de mosquitos y roedores, y si se queman liberan químicos que son nocivos para las personas y el ambiente.

Los senadores radicales Mariana Caroglio y Jorge Tevez proponen, a través de un proyecto de ley, crear el Plan de Valorización de Neumáticos Fuera de Uso, para solucionar "uno de los problemas ambientales más recurrentes en estos días".

El proyecto establece la creación de un espacio para almacenar los neumáticos viejos y de ese modo volver a utilizarlos para otras cosas, como juegos en las plazas o en las escuelas.

No hace mención, sin embargo, a la creación de una planta para tratar las cubiertas, algo que sólo existe en Buenos Aires.

Mirada científica

"Los neumáticos en sí mismos no se consideran un residuo peligroso. Pero son potencialmente peligrosos. En Buenos Aires está la única planta del país para tratar los neumáticos. Allí se separan los materiales que los forman, que básicamente son caucho, metal y tela, y luego se los reutiliza", explicó Karina Potarsky, quien es coordinadora de la Comisión Permanente de Trabajo para el Reciclado de Neumáticos Usados del INTA. Regomax es una planta privada que trata unas 700 toneladas al mes.

Una planta así "cuesta alrededor de U$S5 millones y consume mucha energía para destruir el material", dijo Potarsky. Hasta hace poco tiempo había dos plantas en el país. Además de Regomax, existía Tricaucho, una Pyme que se incendió en setiembre del año pasado.

"Lo que nosotros recomendamos -agregó Potarsky- es que si no está definido el destino final de los neumáticos, es mejor no hacer una campaña de recolección. Porque juntar cubiertas implica el problema de los mosquitos y roedores, y el riesgo de que se prendan fuego".

Origen de la propuesta

El proyecto surgió del Programa de Voluntariado Legislativo 2016 de Godoy Cruz, gracias a una iniciativa de un grupo de vecinos.

Los legisladores Caroglio y Tevez convirtieron esa iniciativa en un proyecto de ley mendocina.

"La idea es evitar la contaminación que producen los neumáticos en el ambiente. Proponemos un lugar para resguardarlos. El proyecto es viable, no es oneroso y la Secretaría de Ambiente sería la encargada de controlar", explicó Caroglio.

 Embed      
 Embed      
 Embed      

Temas relacionados: