Son batracios gigantes que se reprodujeron en un criadero de San Carlos y emigraron. "Eliminan a otros anfibios, aves, reptiles y animales, además transmiten un virus peligroso para los humanos", informó el doctor en Ciencias Naturales Guil

Una plaga de ranas toro amenaza con llegar al Gran Mendoza

Por UNO

Por Leonardo Otamendi[email protected]

Pocas personas en Mendoza deben tener conocimiento de la plaga de la rana toro. Este animal se reprodujo normalmente en San Carlos tras el abandono del criadero que habitaba. Emigró y es una amenaza latente para el Gran Mendoza, porque es un depredador voraz y también es peligroso para los humanos, según explicó el doctor en Ciencias naturales Guillermo Debandi.

Lithobates catesbeianus es la denominación científica de la rana toro. Es originaria de Norteamérica pero invadió el resto del continente y Europa y vive en aguas permanentes. En los años 80 llegó a Mendoza por un interés gastronómico que pasó de moda pero que actualmente se convirtió en un problema.

En aquella década le rana toro tuvo su boom en los restaurantes mendocinos y algunos chef comenzaron a demandar el animal para sus platos, por ser una especie exótica. Alguien advirtió el negocio e instaló un criadero en San Carlos. “Cuando dejó de ser rentable porque dejaron de incluirla en los menúes, el criadero fue abandonado y algunos de estos animales fueron liberados”, recordó Guillermo Debandi, licenciado en Biología y doctor en Ciencias Naturales.

El dato es importante porque esta rana, que puede llegar a medir casi medio metro de longitud y es depredadora, comenzó a reproducirse normalmente y según el profesional, necesita ser controlada y monitoreada.

Este animal vive en aguas mansas, dulces y permanentes como lagos y pantanos. El profesional, integrante de la asociación Biota (www.biota.com.ar), contó que actualmente el criadero lo están manejando integrantes de una escuela técnica de San Carlos pero, como dijo antes, al ser las aguas de la zona abundantes y de buena calidad, está lleno de ranas el lugar. “Incluso la gente dice que en el pasado veía más a la rana criolla y desde que apareció la rana toro ya no la vieron más”, reveló Debandi.

Luego explicó que la catesbeianus comienza a invadir y elimina a otras especies autóctonas, porque también se comen a otros anfibios, aves, insectos y hasta algunas víboras, y para él, la rana criolla fue depredada.

El especialista en Biología y su equipo advirtió “hace poco que la rana toro está llegando a El Carrizal, porque el Valle de Uco está comunicado por arroyos con El Carrizal. Y si cruzan el embalse se introducirán en los cauces de riego que se dirigen a Mendoza y vamos a tener un grave problema”, alertó.

Los inconvenientes no son menores porque “a la gente le gusta cazarlas y comerlas. Pero no se sabe que son portadoras un virus que produce hemorragia intestinal; se llama síndrome de las patas rojas porque las ranas que tienen las de ese color es porque están infectadas con el virus”, sintetizó.

Por otro lado, Debandi reveló que la rana toro es resistente a un hongo venenoso y como se va trasladando por los canales de riego, va llevando ese problema a distintos lugares.

Al consultarle sobre cuál es la solución, fue contundente: “Hay que matarlas a todas las que ya no están en el criadero”. Y volvió a advertir: “Si llegan a Mendoza, vamos a tener un gran problema”.