Por Alejandra Adi
[email protected]
“Yo aporté recuerdos. Es que mi abuelo vivía en esas casitas que hay allí. Desde acá yo podía ir a la escuela, y también tomé la primera Comunión. Es hermosísimo que todos conozcan su historia”, expresó, emocionada, Lorenza Carmona de Loccioni, mientras señalaba las instalaciones de la capilla Sagrado Corazón de Jesús. A los 84 años, esta vecina del distrito San José de Tupungato pudo, así como otras personas, aportar sus recuerdos a un trabajo de investigación y recolección de documentos que buscó rescatar la historia de esta iglesia que es patrimonio de los tupungatinos.
La idea inicial surgió de la necesidad de dejar registro de sus orígenes, casi centenarios, y de cómo fue construida en la finca que por ese entonces era toda “Atamisque”. También, de sus transformaciones a través de las distintas restauraciones y cómo fue creciendo la devoción por el Sagrado Corazón de Jesús, legado de los jesuitas, entre los pobladores. Pero a medida que fueron pasando los años, el proyecto que un equipo se montó al hombro más o menos en el 2005 se tornó aún más ambicioso y llevó a la escritura de un libro que ya está disponible para ser consultado ahora y en la posteridad.Semillas de historia es el título de esta obra publicada a través de un subsidio del Fondo Provincial de la Cultura, que fue presentada hace unos días en el prolijo jardín que la rodea y que le da una majestuosa bienvenida a los turistas en el ingreso al departamento por la ruta 86.“Este no es un trabajo histórico-científico sino más bien un ensayo hecho con el corazón. Valora el patrimonio de un edificio pero también las historias y las vivencias del pueblo”, comentó el presbítero Ángel Eduardo López, que motivó a un grupo de fieles a que iniciaran este trabajo en el que se reunieron diversas fuentes de información, desde cartas hasta testimonios y que demandó una exhaustiva investigación de archivos donde se encontró, por ejemplo, las crónicas de las novenas que se realizaron allí durante más de 15 años.“Fuimos rescatando a través de la historia oral de todos los vecinos su historia que, después, coincidió con muchos documentos que encontramos”, detalló Susana Santoni, una de las que afrontó la escritura de Semillas de historia. Sus páginas narran cómo hace más de 100 años la devoción propiciada por los jesuitas fue retomada por el matrimonio conformado por María Elina Calderón y Jacinto Álvarez, quienes levantaron la iglesia en estas tierras que le pertenecían a los Alurralde. O que, en un principio, se habrían construido sólo unas habitaciones y que luego se emplazó la capilla, alrededor de 1920, aunque no hay datos certeros.También se dejan asentados cómo sucedieron otros hechos pintorescos, como que Walt Dysney estuvo en esta estancia y que la visitó.La mayoría de las vivencias se han transmitido de generación en generación y, también, han cobrado una importancia tal como para que los pobladores más adultos se le transmitan a los más nuevos la devoción, pero también el respeto hacia esta iglesia. “Esto ha crecido a la par del distrito”, aseguró Adela Quevedo de Didier (71), misionera de la Virgen de Guadalupe, además de destacar que allí hicieron la comunión sus hijos Marcelo y Silvia, y que uno de ellos también la eligió para casarse.“Viene mucha gente de afuera porque le llama la atención y se paran a preguntar sobre su historia. Uno, a veces, no sabía bien qué responderles. Ahora, con esto, ya todos podemos todos informar más”, comentó Mariela Arce (38), una de las encargadas de la limpieza del templo. Es que más allá de la belleza, el escenario natural en el cual está emplazada la capilla lleva a que muchos mendocinos que pasan por la localidad la fotografíen y, elijan para distintas celebraciones. Según comentaron quienes coordinan sus actividades, hacía meses que ya estaban dadas todas las fechas hasta fin de año para casamientos.Sobre la arquitectura, el párroco López dijo: “Es de estilo ecléctico, no de estilo puro y donde se puede apreciar, por ejemplo, el gótico en puertas y ventanas. Pero la construcción originaria es típica de una casa rural del siglo XIX. También con mucha influencia del estilo chileno y californiano, en las tejas o la galería de madera”.


