Mendoza Lunes, 3 de diciembre de 2018

Una madre y sus niños pelean contra la basura del vecindario

Sabrina Messina (32) y sus hijos Gerónimo (8) y Giovanni (2) están dando un batalla titánica y desigual para mejorar su calidad de vida

Al fin del Mundo, a la extinción de la raza humana, siempre se la imagina relacionada con guerras entre potencias terrícolas o extraterrestres y fenómenos climáticos o planetarios impensados. Pero, así como va la cosa, el apocalipsis es mucho más simple y mundano: vamos a morir ahogados por nuestra propia basura, nuestros desechos.

Y quienes se niegan a que ese sea final, libran una batalla en desigualdad de condiciones. Son minoría.

Hay una madre y dos niños que están dando su propia lucha, que están en el frente de batalla. Sabrina Messina (32) y sus hijos Gerónimo (8) y Giovanni (2) se han tomado a pecho esta pelea.

"Vivimos acá hace poco, unos 2 años", dice la madre. "Acá" es sobre el lateral Este del carril Buen Orden, en el distrito homónimo, en el tramo comprendido entre las rutas 7 y 50.

"Siempre hubo un basural, a 10 metros de la casa", cuenta. Ese basural, de mugre domiciliaria, escombros y cuanta basura pueda generar el Hombre, estaba en plena banquina del carril.

"Cuando nos mudamos en la casa había ratas y pericotes, que se metían por debajo de las chapas, entre las paredes, en todas partes. Eran una plaga y tuvimos que traer a una gatita para intentar combatirá", recuerda Sabrina.

El problema era el basural. "Era juntadero de ratas y perros que, pobrecitos, iban a buscar comida ahí".

Finalmente los vecinos lograron organizarse. "Pedimos entre todos que nos pusieran un contenedor. La Municipalidad de San Martín puso varios en distintos sectores. Están hermosos. Pero, increíblemente, a los pocos días los incendiaron, no sé con qué intención".

Esos contenedores adquiridos por la comuna son grandes cajones de hierro, similares a la caja de un camión, que son ubicados en los barrios suburbanos y en las zonas semi rurales y que cada unos 15 días son retirados vaciados y limpiados.

"Funcionó bien, pero el problema fue que la gente, quizás para descargar allí la basura que llevan en las angarillas, abren la compuerta y luego de descargar la dejan abierta. Después viene los perros, se meten y comienzan a sacar y desparramar toda la basura", dijo Sabrina.

El domingo 26 de noviembre "cansada de verlo así, fuimos con mis chicos, rastrillamos la basura y la volvimos a meter al contenedor. Cerramos la compuerta he hicimos un dibujito que pegamos allí, pidiéndole a la gente que mantenga cerrada la compuerta".

El cartelito lo escribieron y dibujaron Gerónimo y Giovanni. Sabrina posteó lo hecho en su Facebook, como parte de la cruzada. Junto a una serie de fotos que mostraba la secuencia de la limpieza, escribió: Así estaba el contenedor de Buen Orden y así quedó luego de que rastrilláramos todo, cerráramos la compuerta y pegáramos un cartelito hecho por Gero y Gio, que pide por favor mantener la puerta cerrada. Por mis hijos, por los tuyos, por un San Martín limpio".

Ayer, cuando Diario Uno recorrió el lugar, el contenedor ya tenía otra vez la compuerta abierta y había basura desparramada a su alrededor.

"¡No te puedo creer!. La verdad es que la gente no tiene conducta de limpieza. Cada 15 días la gente de la Municipalidad viene, levanta todo y se lo lleva, pero parece que nosotros todavía no aprendemos", dijo la mujer.

Para la comuna el problema no es nuevo. Hay poca conciencia y poco cuidado en la población para mantener la limpieza.

Hoy parece una lucha perdida. Un apocalipsis lento, pero constante y seguro.

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