Javier Martí[email protected]
La situación no es nueva, viene desde hace años, pero se ha hecho insostenible, tanto que los padres de los 32 alumnos que concurren a este establecimiento educativo que incluye comedor decidieron el miércoles que ya no enviarán a sus hijos hasta que la Dirección General de Escuelas solucione el tema.
Estar estudiando y que desde el techo caigan restos de materia fecal, que por los agujeros del machimbre se asome la cabeza de un murciélago y, lo más insoportable, que el calor del día potencie a límites inhumanos el hedor de las heces de estos animales son “materia” habitual en este colegio. El excremento de los murciélagos desprende un olor a amoníaco que irrita garganta, nariz y las ganas de estudiar o enseñar.
La escuela queda en el distrito de La Llave y se compone de dos alas, uno el edificio viejo, donde funcionaba hasta hace menos de 15 días la cocina, y el otro, inaugurado en 1996, la escuela propiamente dicha. El estado del primero es deplorable y en el segundo los techos de varios cursos ya están abiertos por el accionar de los visitantes, que usan esas aberturas como entrada y salida.
Esther Martínez, directora maestra de la escuela, contó que “esta situación se vive desde el 2005, se hicieron muchas gestiones, se inauguró este edificio en el ‘96 pero la cocina siguió funcionando en el edificio viejo”. Y dijo que el 19 de noviembre se envió una nota a las autoridades pidiendo la inhabilitación del edificio viejo, el 22 fue aceptada y se ordenó que no se podía comer allí. Un médico los visitó y no certificó que los problemas de salud que presentan algunos chicos se relacionen con los murciélagos.
Emilce Sáez es docente y está embarazada de menos de tres meses. Tiene el grado más afectado. “Los chicos te piden que los saques de ahí, llega cierto horario a la tarde que no se aguanta el olor a amoníaco de la caca. Pueden tener toda la voluntad, pero te pica la nariz, la lengua, parece que tuvieras pimienta. ¿Cómo voy a estar con mis alumnos en un ambiente que les hace mal y como futura mamá?”, se preguntó.
Mónica Martínez, madre de dos alumnos, resaltó que “esta problemática viene de hace 7 años, se han mandado notas y se han ido cajoneando. Hay una invasión de murciélagos que ha llegado a la escuela nueva, se está cayendo el techo. Queremos una solución concreta, tienen que seguir en esta escuela, tienen los mismos derechos que otros chicos”.
El tema exige una solución urgente. La promesa es que en enero se harán trabajos para terminar con el problema.


