Avanzan a buen ritmo las obras para ensanchar el Acceso Sur, un proyecto esperado y necesario para los conductores. El problema es que  cuando los vehículos llegan al nudo de Costanera y Vicente Zapata toda mejora se hace añicos.

Un paraíso de 8,5 kilómetros que te deja en la puerta del infierno: la Ciudad de Mendoza

Por UNO
@paolapiquer

Ni lo aplaudo ni lo vapuleo. Considero prudente que corra el tiempo y sus autoridades lo implementen para, recién entonces, dar un veredicto sobre el flamante código de convivencia que se aprobó en Capital, el primero que ve la luz desde la vuelta de la democracia, con la carga negativa y positiva que este último dato pueda acarrear.

Para el intendente Rodolfo Suárez, el objetivo de avanzar sobre esta iniciativa es lograr que Mendoza sea una ciudad armónica y amigable.

De ahí la necesidad de regular las movilizaciones y manifestaciones, y prohibir las actividades pirotécnicas a gran escala en la vía pública o lugares arbolados, la venta a los menores de 18 años de pegamentos o tabaco, el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, la realización de todo tipo de grafitis, la presentación de artistas callejeros sin el permiso expreso del municipio y la realización acrobacias con patines, bicicletas o skates en el espacio urbano, entre otras restricciones.

Por algún lado hay que arrancar. Lo entiendo. Sin embargo, creo que si ya no hubiera músicos o skaters en las plazas, las paredes del microcentro lucieran vírgenes de pintadas y se erradicara la prostitución en la Cuarta Sección y el Parque O’Higgins, la capital seguiría tensa y hostil debido a otro mal que la aqueja: el tránsito.

Bien lo sabía el intendente Víctor Fayad, ya fallecido, que entre fines de 2011 y buena parte de 2012 intentó –a su recordada manera– desalentar el ingreso de coches a los límites departamentales, que son entre 250 mil a 270 mil por día. Envió al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza que establecía 2 sistemas de “stop”, multa de por medio: por el número de patentes era el primero, y por cantidad de personas por vehículo, el segundo.

La idea no prosperó. Como alternativa, sobrevinieron un par de tímidas reuniones con los intendentes del Gran Mendoza. A esos primeros encuentros asistieron los caciques, que luego optaron por enviar en su lugar a funcionarios de segunda línea quienes, como para salir del paso, propusieron establecer distintos horarios para la entrada y salida de las administraciones públicas, comercios, escuelas y bancos, para evitar congestiones.

Los gremios y algunos empresarios calificaron ese esbozo de “disparate”, y acá estamos terminando el 2014 sin chicha ni limonada.

Tras la imposibilidad de llegar a un acuerdo, Fayad tomó otra decisión que también copó los titulares de los medios de comunicación de la época: cámara de fotos mediante, mandó a sus preventores a la caza de automovilistas infractores.

Esta vez fueron las ONG que defienden ciudadanos las que cuestionaron la validez de la fotomulta. La medida hizo ruido, para después caer en desuso.

En las últimas semanas, los mendocinos que circulan por el Acceso Sur aprecian cómo avanzan a buen ritmo las obras de ensanchamiento de carriles de esa ruta, donde según las estadísticas se produce un accidente vial cada 39 horas, en el tramo comprendido entre calle Paso y Acceso Este. Por ese trayecto confluye gran parte del tránsito de Godoy Cruz, Maipú, Guaymallén y Luján que va a Ciudad. Colapsado como está, la construcción de una vía más a cada mano se transforma en una excelente noticia.

El problema es que, tal como advierten los expertos y marca el sentido común, si bien se gana en seguridad y comodidad para los usuarios, los conductores llegan al mismo lugar, el nudo de Costanera y Vicente Zapata... ¡Y siempre con la obstinada intención de acceder a la capital menduca!

Proponer un paraíso de 8,5 kilómetros (desde la Rotonda de la Virgen, en el Acceso Este, hasta la calle Juan José Paso, en el límite entre Maipú y Luján) para luego llegar al mismo infierno (el nudo vial) no parece una solución.

“La discusión lleva 15 años”, admite el actual secretario de Infraestructura de Capital, Raúl Cicero. “Está bien que ensanchen el Acceso Sur. Pero es hora de que nos sentemos todas las jurisdicciones, municipal, provincial y nacional para ponerle fin al embudo”, agrega.

Claro como el agua. Capital podrá darse el mejor de los códigos de convivencia. Pero si no se apuesta por medidas de fondo, en las que participe incluso la periferia, el sueño de Suárez de una ciudad ordenada seguirá siendo eso, una lejana aspiración.