Mendoza Domingo, 19 de agosto de 2018

Un nuevo medicamento para tratar la esclerosis múltiple

Se trata de la cladribina, un fármaco que se suministra vía oral y que ha demostrado ser muy efectivo y seguro.

Rodrigo Navarro tiene 32 años y a los 24 le diagnosticaron esclerosis múltiple, una afección neurológica discapacitante no traumática que generalmente se presenta en personas de entre 20 y 40 años de edad.

Pero buscó una vía de escape para afrontarla y la encontró en el andinismo. "Todo mendocino tiene en la cabeza el Aconcagua, entonces empecé a entrenar, a conocer gente y también a la montaña, que tiene esa energía tan bonita. Así empezó todo", contó Rodrigo, quien hizo cumbre en el 2015.

Él es uno de los 600 mendocinos que padecen esta enfermedad, aunque aquí "no hay un registro obligatorio, pero por algunos trabajos estadísticos que se han hecho en Argentina, debemos de tener unos 600 pacientes afectados. Pero no tenemos un dato certero", explicó Andrés Barboza, jefe del Programa de Esclerosis Múltiple de Mendoza, quien este jueves presentó, junto con Juan Ignacio Rojas, del Servicio de Neurología del Hospital Italiano de Buenos Aires, un nuevo medicamento para los pacientes que padecen esta enfermedad.

"El fármaco es la cladribina, un medicamento que se da por vía oral y se hace en dos ciclos. Se toma una dosis y al año se repite, y con eso el paciente ya tiene cubierto cuatro años de tratamiento. Se hace una vez por año sin necesidad de otros medicamentos", explicó Barboza.

Saber convivir con la esclerosis es vital para que los pacientes puedan tener una vida social y laboral normal, y eso es lo que se busca con este medicamento, del que según contó el especialista "se hicieron estudios durante ocho años con unos 2.000 pacientes tratados en el mundo".

En el caso de Rodrigo, la misma enfermedad fue la que lo llevó a realizar una actividad física que hoy le permite disfrutar de la vida. "Empecé a averiguar y leer, y lo primero que me aconsejó mi médica es que no fuera a AMEM (Asociación Mendocina de Esclerosis Múltiple), porque es muy chocante. Pero fui igual y vi a esa gente que estaba en sillas de rueda y con bastones, pero con vitalidad y energía de vida. Y había gente con esclerosis que corría maratones y subía cerros. Entonces me dije 'por qué no'. Hoy hago andinismo, y fue la esclerosis la que me llevó a hacerlo", relató sobre su historia, que pretende ser un reflejo para todos aquellos que pasan por la misma situación.

"Me ayudó muchísimo, la montaña para mí fue una salvación, sobre todo por los ataques de pánico. Parecía una rata de laboratorio en un momento, porque me hacían estudios por todos lados. En un verano me fui a la montaña sólo por tres días y me quedé casi un mes. Bajé con la cabeza nueva y ordenada", contó Rodrigo.

Sobre cómo se le presentó esta enfermedad y los síntomas que tuvo, Navarro dijo que en su momento fue muy duro: "Me agarró una pérdida de sensibilidad del lado izquierdo. Pero dos meses antes me había dado un hipotiroidismo muy fuerte, se me cayó todo el pelo del cuerpo tuve ataques de pánico y perdí 22 kilos en dos meses. No entendía nada, que con 24 años estuviera pasando por eso. Fue un cachetazo de mortalidad y realidad que no podía creer".

La esclerosis múltiple se manifiesta a través de "brotes" o recaídas transitorias con síntomas como visión borrosa, visión doble, entumecimiento u hormigueos de brazos o piernas y trastornos motrices o de coordinación, entre otros síntomas.

En el caso de Rodrigo, la actividad física fue muy importante para combatir esta afección. "Para la salud en general la actividad física es muy importante. A veces los pacientes con esclerosis múltiple sienten algunas limitaciones por la fatiga, uno de los síntomas más comunes de la enfermedad. Entonces la actividad física debe se controlada por el especialista, porque no pueden hacer grandes esfuerzos en un mismo momento, sino que hay que ir regulando", sostuvo el doctor Barboza.

"Siempre fui deportista, pero esto del andinismo fue como retar a la enfermedad", manifestó Rodrigo, y agregó que "la enfermedad conmigo ha sido benevolente. Perdí 40% de audición del oído izquierdo, también algo de visión del ojo izquierdo, no puedo ver para los costados, en la pierna izquierda he perdido sensibilidad, pero si me ves, me ves totalmente normal".