Federico Alterio tiene 43 años y en 2012 fue diagnosticado con ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Sin embargo, a pesar de todos los obstáculos que la enfermedad le presenta, eligió luchar, rehabilitarse y seguir trabajando de lo que ama. Como premio a tanto esfuerzo, este mendocino será distinguido como el mejor veterinario del año en Argentina.
Desde hace 2 años en silla de ruedas y con severas dificultades para moverse, Federico nunca dejó de trabajar e invertir para seguir mejorando su veterinaria, que fue fundada por su padre allá por 1980 y que continuó él luego de recibirse de veterinario en 1996.
"Todavía no me han dicho muy bien por qué es el reconocimiento, pero yo pienso que es un premio al esfuerzo y a la pelea diaria con mi enfermedad. Creo que va más allá de la parte académica, aunque es muy buena mi formación, con presentación de trabajos en congresos y disertaciones", explica humilde, y visiblemente emocionado, Federico.
Lo cierto es que es uno de los pocos veterinarios expertos en imágenes y cardiología de la provincia, y fue la revista Drovet (es on line y tiene más de 30.000 suscriptores en toda Sudamérica) la que lo galardonó como el mejor de este 2016 que termina.
Lo que lo diferencia del resto es la maquinaria con la que trabaja en su veterinaria, ya que es casi única en la provincia y sus colegas le derivan el 90% de los casos.
Allí tiene un equipo de radiología digital flamante, que fue la última adquisición y que según Federico "sirvió como una inyección de trabajo para la veterinaria, ya que somos sólo dos los que tenemos ese equipo en ".
El objetivo que se plantea para 2017 es darle más auge a la imagen, con la que a partir de un ecógrafo se ven temas relacionados a preñez, pero sobre todo a cardiología, en lo que casi no existen más profesionales. "En poco tiempo triplicamos los estudios", asegura.
En cuanto a la parte del radiógrafo, lo que hacen generalmente son placas de abdomen por cuerpos extraños, fracturas o estudios a animales atropellados.
"Lamentablemente no puedo manejar el ecógrafo ni el equipo de radiología solo, lo cual me genera impotencia, pero trabajo con Nadia, una colega a la que voy guiando para que haga los estudios y con la que formamos un gran equipo".
Organizador de congresos
Desde hace once años, Federico organiza en noviembre un Congreso Regional de Veterinaria. En la última edición participaron más de 200 disertantes y hubo 30 stands, aunque él asegura que es muy casero, ya que todos los integrantes de la veterinaria trabajan y colaboran para poder realizarlo.
De todas maneras, no dudó en afirmar que se trata del congreso más grande del Oeste argentino y el cuarto a nivel país, ya que también cuenta con la participación de profesionales chilenos.
"Eso también me consume tiempo y trabajo, pero es de año a año. El último terminó en noviembre y ya tengo los disertantes para el año que viene. Lo hago con mucha previsión y lo disfruto mucho. Está bastante aceitado".
El que se realizó este año tuvo como temáticas cardiología y traumatología, mientras el que se hará en 2017 será de oncología.
A pesar de ser experto en cardiología, Federico nunca participa como disertante en los congresos que organiza.
"Yo nunca diserto, sólo soy organizador y me parece que no da también disertar, no quiero que se mezcle una cosa con la otra. He traído a colegas muy renombrados a nivel internacional, siempre con la idea de que los que vienen crezcan como profesionales", concluyó.
Lucha contra la esclerosis y, a la vez, encara más desafíos
La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neuromuscular que cursa con una degeneración selectiva de las motoneuronas, las encargadas de innervar (dotar de nervios) los músculos implicados en el movimiento voluntario.
A Federico Alterio se la diagnosticaron en 2012, pero se lo confirmaron en 2014. Fue cuando sufrió una grave descompensación por la que estuvo internado durante 10 meses hasta 2015.
Actualmente está usando un respirador artificial interrumpidamente. "En la ELA, una vez que se cae al respirador ya no hay vuelta atrás. De todas formas, el kinesiólogo me dijo que ya superamos el techo de la rehabilitación, mucho más de lo que él pensaba, y en muy poco tiempo. Por ahí la ansiedad juega en contra, pero me da ánimo para seguir".
Aunque siempre fue muy deportista, ya que jugó al balonmano en la UNCuyo hasta 2013, incluso ya diagnosticado, asegura que lo que más extraña es poder sacar fotos con su cámara profesional.
Mirando al futuro, Federico piensa en un 2017 que lo encuentre trabajando en la veterinaria, dictando cursos, organizando el congreso y siempre apuntando a nuevos desafíos.
"He recibido mucho apoyo, muchos mensajes de personas que me dicen que se fijan en mí como ejemplo del esfuerzo que le pongo a la vida diaria"
"Además de las distinciones que me dieron desde la revista, creo que el mayor premio o reconocimiento que puedo obtener en definitiva es ese, el afecto"
