Avatares de la política. Mauricio Macri vino a perder en Mendoza.
El jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y su coestrella del PRO, la inteligenteGabriela Michetti, derraparon en estas tierras de la mano de un corredor avezado, Orly Terranova, a
quien pretendían lanzar a la arena política con bombos, platillos y buena plata. Orly creyó que le iba a ir como a Reutemann, o como a Palito Ortega, o como al motonautaScioli, es decir como todos aquellos que la ola menemista de los años '90 sacó de sus laboresrutilantes para eyectarlos a la política. Está visto que a Terranova le falta aún mucha calle. No la de las carreras. La otra, la de lavida cotidiana. Ojo. No está mal que un empresario joven quiera participar en la vida política. Está muybien. Pero ocurre que en esta ocasión se veía demasiado la sota. Habrá que seguir participando. Algunos que fueron presidentes en el mundo tuvieron que perder tres o cuatro veces antes deconvertirse en líderes. Como Lula. Como Nixon, aunque este último no es el ejemplo más excelso paraque Orly tome como enseñanza de vida. Los otros grandes perdedores de la elección capitalina se reparten entre el PartidoJusticialista, el kirchnerismo y uno que otro abogado con iniciativa pero con poca suerte. A Sebastián Godoy Lemos, el candidato peronista, el Gobierno provincial lo dejó solo. Jaqueprefirió presentarse en los actos a los que iba su amigo radical Víctor Fayad. Angélica Escayola debió de haber creído que el kirchnerismo cristinista le iba a aportar mássufragios. Pero ni el apoyo del banquero Heller la salvó del aluvión "vitista". El ex juez Leiva volvió a patinar con La Coalición. Pero a esta altura ya enternece suterquedad en esto de querer acceder a un cargo público mediante el voto popular. El cielo, por fin, fue casi todo para Fayad. Ese personaje difícil, mataco e insolentementerebelde para su edad que no dudó en enfrentarse hasta con el mismo Cobos y que tampoco tuvo empachoen enfrentar a Los Andes, el diario del Grupo Clarín en Mendoza, cuando en sus páginas se cometióla torpeza de transformar en noticia una solicitada trucha que pretendía hacer creer que Cobos , através de Juan Carlos Jaliff, había mandado a votar en contra de los candidatos de Fayad. Pese al modestísimo 11% de los demócratas, éstos, con Guillermo Mosso a la cabeza se dieronel gusto de salir segundos y de demostrarle a Macri que ellos tenían razón cuando le decían queOrly podía ir con el PD siempre que fuera candidato en segundo lugar. La lección está servida. Avanti.


