Macri y la buena de Michetti se equivocaron de carrera. Orly podrá volver a vivir en Maipú. Godoy Lemos quizás consiga que le den de vuelta un trabajo en el Gobierno. Un 28 con sorpresas varias.

Un domingo que dejó a unos en el cielo y a otros en el infierno

Por UNO

Avatares de la política. Mauricio Macri vino a perder en Mendoza.

El jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y su coestrella del PRO, la inteligente

Gabriela Michetti, derraparon en estas tierras de la mano de un corredor avezado, Orly Terranova, a

quien pretendían lanzar a la arena política con bombos, platillos y buena plata.

Orly creyó que le iba a ir como a Reutemann, o como a Palito Ortega, o como al motonauta

Scioli, es decir como todos aquellos que la ola menemista de los años '90 sacó de sus labores

rutilantes para eyectarlos a la política.

Está visto que a Terranova le falta aún mucha calle. No la de las carreras. La otra, la de la

vida cotidiana.

Ojo. No está mal que un empresario joven quiera participar en la vida política. Está muy

bien. Pero ocurre que en esta ocasión se veía demasiado la sota. Habrá que seguir participando.

Algunos que fueron presidentes en el mundo tuvieron que perder tres o cuatro veces antes de

convertirse en líderes. Como Lula. Como Nixon, aunque este último no es el ejemplo más excelso para

que Orly tome como enseñanza de vida.

Los otros grandes perdedores de la elección capitalina se reparten entre el Partido

Justicialista, el kirchnerismo y uno que otro abogado con iniciativa pero con poca suerte.

A Sebastián Godoy Lemos, el candidato peronista, el Gobierno provincial lo dejó solo. Jaque

prefirió presentarse en los actos a los que iba su amigo radical Víctor Fayad.

Angélica Escayola debió de haber creído que el kirchnerismo cristinista le iba a aportar más

sufragios. Pero ni el apoyo del banquero Heller la salvó del aluvión "vitista".

El ex juez Leiva volvió a patinar con La Coalición. Pero a esta altura ya enternece su

terquedad en esto de querer acceder a un cargo público mediante el voto popular.

El cielo, por fin, fue casi todo para Fayad. Ese personaje difícil, mataco e insolentemente

rebelde para su edad que no dudó en enfrentarse hasta con el mismo Cobos y que tampoco tuvo empacho

en enfrentar a Los Andes, el diario del Grupo Clarín en Mendoza, cuando en sus páginas se cometió

la torpeza de transformar en noticia una solicitada trucha que pretendía hacer creer que Cobos , a

través de Juan Carlos Jaliff, había mandado a votar en contra de los candidatos de Fayad.

Pese al modestísimo 11% de los demócratas, éstos, con Guillermo Mosso a la cabeza se dieron

el gusto de salir segundos y de demostrarle a Macri que ellos tenían razón cuando le decían que

Orly podía ir con el PD siempre que fuera candidato en segundo lugar.

La lección está servida. Avanti.