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Empezó con un bolsito vendiendo ropa a domicilio y hoy en su casa tiene su negocio. Entre algunas de sus clientas destaca a Gisela Campos, Silvia Santos y a la esposa del gobernador.

“Sueño que la marca de mis pantalones se luzca en una pasarela en París”

Mariana Gilgil.mariana@diariouno.com.ar

Audaz, inquieta, cálida, tenaz, simpática. Son las características que describen a Patricia Griffouliere (49 años), empresaria maipucina que supo ganarse un lugar en el mundo de la moda femenina en Mendoza. La llave del éxito vino de la mano de su esfuerzo, sacrificio y pasión por el trabajo. Empezó casi como un hobby hace 20 años, con una socia para la venta de ropa a domicilio de amigas y conocidas. Al tiempo esto se convirtió en su medio de vida en una casa del barrio Las Tejas, en Maipú, donde hoy el local abarca toda la propiedad.

Uno de los secretos del éxito de su proyecto empresarial, según asegura ella misma, es la gran variedad y cantidad de prendas que ofrece a sus clientes. Y los otro, que describen sus allegados, la calidez, buena atención y mimos que reciben las mujeres cuando atraviesan el umbral del negocio. Pasión es el ingrediente que Griffouliere vuelca en todo lo que hace y marca su estilo. Amante de los desafíos, hace 4 años que creó su propia marca de pantalones que hoy se promocionan en todo el país. Y va por más, al punto de que aspira que sus creaciones luzcan en París. –¿Cómo incursionó en la moda?–Hace 20 años empecé con un bolsito a vender una línea de ropa con una amiga . Siempre me encantó y yo me encuadro en todo lo que es diseño. Me gusta pintar, toco el piano y amo la decoración y la cocina. Está todo encuadrado en lo que es el diseño y la moda. Y no hay nada más lindo en la vida que trabajar en algo por lo que tenés pasión y que Dios te dio la oportunidad de poder descubrirla, y a su vez de eso poder vivir. –¿Cómo fue el inicio?–Cuando me divorcié me vine a la casita del barrio Tejas Rojas y en la cochera puse unas pilchitas. Y sin querer me fue muy bien por toda la pasión que yo le pongo y todo el circo que armo, y en este punto, en un barrio de Maipú que tenga una convocatoria de mil personas no es poco. Siempre me gustó el comercio, a pesar de que estudié piano y después iba a seguir Arquitectura, que es mi carrera frustrada. –¿Y cómo atrae al público?–Siempre organicé eventos para incentivar a los clientes. Por ejemplo, traje a Facundo Arana a la Bodega Centenario, a Segundo Cernadas a la Casa del Fundador, a Gustavo Guillén al Sheraton, hice desfiles con mucho contenido de cócteles, show, buena locución y regalitos personales. –¿Se preparó en marketing?–No, todo es innato, lo llevo en el alma. Yo vivo para esto y no tengo descanso porque me encanta. Yo empecé a armar muchos eventos y sin querer mi proyecto fue invadiendo parte de mi casa hasta que me tuve que comprar un terreno atrás para construir mi vivienda, porque adelante quedó todo con ropa. –¿Cómo surgió su propia marca de pantalones?–Hace cuatro años comencé con la producción de pantalones de mi propia marca, a diseñar y fabricar, y ese es otro negocio aparte que me llevó mucho esfuerzo, pero también muchas satisfacciones. Arranqué con un estilo de pantalones de cintura alta y modernos, para mujeres de 30 años en adelante y hasta el talle 54. Lo novedoso es que guarda los "rollitos" . De a poco se fue extendiendo la marca y ahora se está mayorizando el producto. –¿Se expandió la marca?–Vendo para negocios de Mendoza, San Juan, San Luis, San Rafael, y también promociono en una revista en todo el país para promocionar mi marca, Patricia Griffouliere. –¿Por qué elegió pantalones?–Se dio solo. Al principio no le presté tanta importancia pero después vi los resultados y me di cuenta de la necesidad de un pantalón que realce las partes más lindas y oculte lo que no les gusta a las mujeres, y entonces lo tomé como un negocio aparte. –¿Cómo se hizo tan popular desde un rincón de Maipú?–Hago mucha publicidad, mimo mucho a las clientes y en realidad, creo que es fundamental tener variedad, mucho de todo. El negocio se divide en dos: para un lado está todo lo de bajo precio y lo mediano, y en otro, lo exclusivo y más caro. –¿Cómo abarca tanto?–Tengo vendedoras que salen a la calle y ofrecen la ropa de menor precio y acá tengo una cantidad de clientes a las que le gusta lo exclusivo. También vienen muchas por los pantalones. Una vez que prueban con uno después vuelven. –¿Cuál es el perfil de mujer que tiene como clienta?–De todo tipo de bolsillo. La que entra acá va encontrar lo clásico, lo moderno, lo económico, amplitud de talles, accesorios... La mujer se asombra por la cantidad y la variedad. La ropa es una cosa que atrae a las mujeres. Las tienta y es imposible que no se compren algo. –¿Qué personalidad pública visten sus prendas?–Silvia Santos de Noticiero 7 viene a mi negocio, y también vestí a Gisela Campos. Llegó a mi local Celina Sánchez, la esposa del gobernador, y también la del intendente de Maipú, Alejandro Bermejo. –¿Cómo es el lazo con las clientas?–Son clientas-amigas: siempre tenemos algo rico, un cafecito, un momento de charla y, aparte, la variedad de indumentaria. Acá estamos todas preparadas para atenderlas y muchas veces hacemos de psicóloga. –¿Cuáles son sus planes futuros?–Seguir con el proyecto de un desfile de la nueva colección, aunque con la situación actual tengo que tener los pies sobre la tierra. Por ahora, la idea es seguir buscando diseños nuevos y mejorar la línea de pantalones. –¿Pensó en abrir sucursales?–He tenido oportunidades, pero como me gusta estar en todas partes, sería medio imposible abarcar con compras, ventas, producción, y quiero concentrar todo en un lugar al menos en este momento. –¿Le gusta viajar?–Mis viajecitos los realizo cada tanto con mi pareja, porque mis hijos ya están grandes. Yo estoy abocada todo el tiempo a mi trabajo y siempre que viajo traigo algo para vender en el negocio. Fui a Europa y traje vestidos de París, estuve en noviembre en Asia y volví con ropa de Qatar, tengo blusas de seda de China, y vestidos de Tailandia y de la India. En mis viajes me encanta apreciar la cultura y moda de cada lugar del mundo. –¿Cómo es el mercado de la moda en nuestra provincia?–Hay mucha competencia, hay que estar atentas a lo que viene. –¿Cómo se comporta la demanda?–Siempre hay que adaptarse a lo que te piden, y eso es la adrenalina del comercio, de la moda, de complacer a las mujeres y tratar de tener lo último. Hay clientas a las que no 2les interesa nada la moda y otras que quieren lo último. Al tener siempre tanta cantidad hay variedad para ofrecer según cada gusto. –¿Pero la mujer es exigente?-Sí, pero en buena hora, porque es lo que te da la posibilidad de buscar más y de complacerla. Si no, nos quedaríamos estancadas y no progresaríamos. –¿A qué público apuntan?–Tengo ropa para la piba de 15 años como también para la señora de 80 años, y todos los talles, hay un amplio panorama. –¿Cuál es su estilo?–A mí me gusta la moda, pero también ofrezco lo clásico ya que siempre hay clientas a las que les gustan las colores tranquilos. –¿Cuál es la tendencia de este otoño-invierno?–Mucho el color, la gasa, las camisas y la aplicación del cuero y piel, tachas piedras, estampados, el dorado. Estoy permanentemente actualizada con las presentaciones de las líneas o por los viajes que hago a Buenos Aires. –¿Cuál es la clave del éxito?–El éxito es la pasión que siento por lo que hago y que siempre estoy atenta a la necesidad de lo que quiere la gente. Es ser flexible a la hora del pago y brindar la posibilidad de que la clienta pueda llevarse la prenda. –¿Cuál es su sueño?–Yo sueño que la marca de mis pantalones se luzca en una pasarela en París, no estaría mal... La verdad es que de a poco se han ido cumpliendo mis sueños pero con muchísimo esfuerzo. Todas las satisfacciones que hoy tengo es por tanto esfuerzo y trabajo que pongo día a día. –¿Se apoya en su familia?–Sí , mis hijos son incondicionales, y mi nieta, Luisana, de 4 años, es mi adoración. Ella es coqueta y viene acá y atiende, y les muestra la ropa a las clientas. Espero que sea mi seguidora.

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