Los incrementos se han dado en los últimos diez días y promedian ese porcentaje, según informó la Asociación de Abasteros y Matarifes de Mendoza. Un kilo de asado puede costar hasta $27.

Subió la carne hasta 20 por ciento y ya se nota una baja en el consumo

Por UNO

La carne subió entre el 15% y 20% en los últimos diez días y el consumo ya experimenta una fuertecaída en las carnicerías de Mendoza. Así lo informaron desde la Asociación de Abasteros y Matarifes

de la provincia.

Un kilo de asado de primera, que hasta la semana pasada valía entre $17 y $20, ahora cuesta

entre $22 y $25. En las carnicerías más caras puede llegar a $27.

Otros cortes como lomo, filet, peceto, nalga y molida muestran relaciones similares que

provocan el asombro de los clientes, además de un severo dolor de bolsillo.

José De Carolis, presidente de la asociación de abasteros, subrayó que los incrementos "son

producto de un panorama que se repite desde hace mucho tiempo y que se agravó con la sequía del año

pasado".

Para De Carolis, los aumentos se producen por tres factores: una merma en la crianza de

ganado, el coto a las exportaciones y la sequía del año pasado como agravante de todo el panorama.

"En los últimos años los dueños de los campos han preferido dedicarse a la agricultura

porque, económicamente, rinde más que criar ganado. La carne se destina al consumo interno, pero en

el exterior se paga más. Este precio empuja lo que se paga aquí. Para colmo, la sequía del año

pasado influyó en la disminución de la oferta y, cuando esto pasa, los precios suben", sintetizó el

presidente de los abasteros.

Rubén Pontel, vocal de la asociación, graficó la situación con otro ejemplo: "La semana

pasada nos pedían $5,60 más IVA por el kilo de novillo en pie. Hoy (por ayer) nos piden $6,20 más

IVA".

Sin embargo, es difícil establecer con precisión las alzas en los diferentes cortes. "Esto

depende de cada carnicería y el sector en el que esté ubicada", señalaron coincidentemente Pontel y

De Carolis.

Para que se entienda, hay carnicerías en las que los clientes compran más unos cortes que

otros. Por ejemplo, en los negocios céntricos se vende más la blanda de primera que en los negocios

de barrio y viceversa. Las carnes más pedidas son las que aumentan, según el comercio.

En el diario Ámbito Financiero se informó que la exportación de carne durante 2009 fue 57%

superior a la de 2008. De Carolis cuestionó la información dada por el Gobierno nacional. "Hay que

ver cómo sacan esa cuenta. Si entre las exportaciones cuentan las achuras y los subproductos,

entonces les cuadra. Lo cierto es que el Gobierno nacional se ha mostrado claramente en contra de

que se exporte carne con el objetivo de abastecer el mercado interno", dijo el empresario.

Lo que sí reconocieron los representantes de abasteros y matarifes es una caída en el

consumo, que se profundizará en los últimos días de enero.

Así también lo entendieron los propietarios de varias carnicerías consultadas por Diario UNO.

Tal fue el caso de Luis Díaz, dueño del puesto Dos Hermanos, en el Mercado Central: "La gente se

asombra y se pone nerviosa cuando le damos la cuenta. En la medida que conocen los aumentos compran

menos. Seguramente vamos a tener menos clientes en los próximos días".

El pollo y el cerdo aumentarían

Los aumentos en las carnes rojas, hasta ahora, no han generado incrementos en los precios de

las carnes sustitutas. Sin embargo, se estima que pueden producirse algunas subas en el pollo o el

cerdo a partir de la semana que viene.

Esta reacción en cadena es la que habitualmente se da frente a un incremento de esta clase. "

El precio de la carne es referente de otras carnes. Cuando la gente deja de consumir carne vacuna y

se vuelca al cerdo o el pollo normalmente se produce una suba de estos últimos", explicó José De

Carolis.

No obstante, en varios negocios avícolas consultados por este diario informaron que desde la

Unión Avícola Regional Andina (UARA) no han comunicado un incremento en los valores. Pero no

descartaron que se pueda dar en los próximos días.

Estas subas no se darían sólo por el precio de la carne. Estarían marcadas también por los

aumentos en los insumos y alimentos para la crianza de pollos.