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Se trata del colegio secundario Inmigrantes Italianos y de la primaria Antonino Giunta. Ambas se ubican en Guaymallén frente a los galpones de una avícola, donde se multiplican estos insectos.

Son más las escuelas en Mendoza sitiadas por parvas de moscas que gesta una empresa avícola

Por Javier Cusimanocusimano.javier@diariouno.net.ar

Asediados por una plaga incontenible de moscas toman clases desde hace años cerca de 400 estudiantes que asisten al colegio secundario Inmigrantes Italianos y a la escuela primaria Antonino Giunta. Su situación no es producto de ningún fenómeno ocasional y todas las jurisdicciones que tienen competencia para resolver el problema están al tanto de él.

Ambas instituciones se ubican en Jesús Nazareno, sobre la calle San Francisco del Monte, justo en el límite entre los departamentos de Guaymallén y Maipú. Frente a ellas y a una distancia que no llega a superar los 20 metros funcionan los fondos de la avícola La Castellana, lugar en donde proliferan diversas plagas de insectos y nauseabundos olores. La presencia a granel de las moscas es imposible de combatir con desinfecciones. El excremento de las gallinas es un lugar húmedo con material orgánico para alimentarlas y el sitio ideal para que sigan reproduciéndose. Las moscas colocan sus larvas y cada cinco días culminan su ciclo reproductivo, por lo que se multiplican en enormes cantidades que van a parar al interior de las aulas cercanas. Los afectados Mónica Piñeyrúa, directora de la escuela Inmigrantes Italianos, explicó que históricamente ha sido difícil resolver la proliferación de estos insectos porque la escuela pertenece a Guaymallén y la avícola a Maipú. De este modo, las sucesivas gestiones han dilatado una solución definitiva y se han desligado de responsabilidades, dirigiendo la culpa a la vereda de enfrente. “Hemos elevado notas a cada una de las comunas y a la Dirección de Enseñanza para que también intervenga en el caso el Ministerio de Medio Ambiente. Sin embargo, ninguno se hace cargo y no nos ha quedado más remedio que programar desinfecciones cada quince días, lo que significan un gasto muy elevado para la escuela y lo único que logra es atenuar una situación que sin duda requiere ser tratada de otro modo”, manifestó Mónica. La directora además explicó que muchos vecinos de la zona también están molestos y se han reunido para discutir el asunto. También contó que la contaminación de esta plaga exige la necesidad de limpiar dos y hasta tres  veces más de lo común, lo que demanda un esfuerzo extra de las celadoras, que tienen que cargar con el trabajo y manipular sustancias muy tóxicas. “La Municipalidad de Guaymallén desinfecta periódicamente pero tenemos que hacernos cargo de los costos del veneno. Además esta medida no puede evitar que los alumnos sigan tomando clases con cursos repletos de  moscas que molestan y ensucian las paredes con su excremento, sumado al riesgo que significa para la salud convivir con estos insectos”, dijo. Otro factor que complica el escenario y que viven por igual los cientos de pequeños que asisten al colegio Antonino Giunta es que la institución cuenta con el servicio de copa de leche, lo que extrema la necesidad de mejores  condiciones sanitarias. Asimismo la invasión de moscas está entre uno de los principales motivos por los que disminuye la matrícula en esos espacios educativos, que cada vez cuentan con menos niños y adolescentes interesados en sumarse al  cuerpo estudiantil. En el colegio Antonio Giunta los fuertes olores sumados a las plagas de insectos han hecho que la institución haya perdido la mitad de sus alumnos en los últimos diez años. Para discutir en clases Para  los profesores este inconveniente es un tema de preocupación cotidiano ya que involucra riesgos directos para la salud. En este sentido, desde sus clases impulsan la necesidad de concientizar sobre los recaudos que deben tenerse en cuenta con relación a la higiene personal y el tratamiento de la basura. El profesor José Cañamero recientemente presentó un proyecto interdisciplinario en el que intervienen el Municipio y la escuela con el objetivo de “colaborar con estrategias pedagógicas aplicables al ámbito escolar y dar a conocer la problemática generada por la gran cantidad de moscas debido a la avícola existente en el área”. Así es como la invasión de moscas es encarada teniendo en cuenta diversos puntos de vista y ocupa un lugar en los distintos espacios curriculares de la institución, mientras que paralelamente los adolescentes aprenden con ejemplos de una experiencia directa. En la revista escolar un grupo de alumnos plasmó el inconveniente investigando causas, consecuencias y posibles soluciones para erradicar el mal con el que conviven a diario. Otra avícola (Brugnoli) fue emplazada para que se mude La Municipalidad de Maipú decretó la emergencia sanitaria en febrero de este año y emplazó a la avícola Brugnoli para que mude sus instalaciones antes de agosto. Los vecinos de Luzuriaga están desesperados y cansados porque ya es insoportable la invasión de moscas que provoca esta avícola a escasos metros del barrio Kobe. Los damnificados que luchan desde hace varios años con este problema han apelado a distintas instancias para pedir ayuda esperando una solución. Denuncias, protestas y cortes de calles son algunas de las acciones que realizaron para hacer conocer su malestar. Los reclamos estuvieron frenados hasta ahora por un recurso de amparo judicial. Acciones Imparables. La desinfección se realiza a pedido de las escuelas a través de la Comuna de Guaymallén, que aporta la mano de obra. Los colegios tienen que sacar de sus fondos la plata para el veneno. Insuficiente. Cada quince días se realiza una fumigación con sustancias tóxicas que dejan sobre las instituciones un manto de miles de moscas que vuelven a aparecer a granel a los pocos días.

►La invasión de moscas no es nada nuevo. El 6 de junio de 2008 unos 500 alumnos primarios y otros 400 adolescentes estuvieron dos días sin clases por este motivo. En ese entonces, como ocurre después de que un hecho cobra entidad mediática, todas las autoridades se comprometieron a revertir el problema.

►"Aprovechamos cada vez que se puede para desinfectar no sólo los alrededores de la avícola sino cuando lo permiten también en las escuelas” (Gerencia de la avícola, La Castellana).

►"Hemos elevado notas a cada una de las comunas y a la Dirección de Enseñanza para que intervenga en el caso el Ministerio de Medio Ambiente” (Mónica Piñeyrúa, directora de la Imigrantes Italianos).

►"Las moscas molestan, se ponen pesadas y no te dejan concentrar, además se posan sobre la merienda. Es un asco tener que soportarlas” (Leonardo Barrio, alumno de secundaria de segundo año).

►"Es bastante desagradable dar clases en esas condiciones, porque cuando no son las moscas lo que molesta es el fuerte olor a veneno”(Esteban Martínez, profesor de Matemática y Física).

Un problema que parece no tener ninguna solución La gerencia de la avícola La Castellana habló con Diario UNO y dijo que la presencia de moscas es un fenómeno propio de la actividad y muy difícil de revertir, a pesar de todos los esfuerzos que se hagan para erradicarlas. También aclararon que la empresa trabaja desde antes de que estuviesen las escuelas y lo hacen en una zona industrial. Fumigan el perímetro cíclicamente y son auditados todas las semanas por el Municipio de Maipú, que se encarga de controlar que se cumplan todas las condiciones sanitarias y de limpieza legisladas. “Aprovechamos cada  vez que se puede a desinfectar no sólo los alrededores de la avícola sino también cuando lo permiten en las escuelas”, dijo uno de los dueños de la avícola, que pidió reservar su identidad. Desde La Castellana además indicaron que han realizado donaciones de tela mosquitera y que retiran el guano que producen todos los días, para evitar así que se acumulen los huevos y se transforme en un espacio propicio para la reproducción de estos insectos. También señalaron que han ido incorporando tecnología para combatir las larvas y que trabajan junto con el Municipio cumpliendo con todos los requisitos que están a su  alcance para no interferir negativamente en la comunidad lindante. Desde la Dirección General de Escuelas (DGE), el área de Infraestructura y Mantenimiento Educativo explicó que ambos colegios están en buenas condiciones edilicias y que no se encargan de realizar desinfecciones de  manera permanente, solamente lo hacen a pedido de la escuela y ante un reclamo de una plaga ocasional, principalmente de palomas y de ratas. En tanto la Dirección de Protección Ambiental del Ministerio de Ambiente sólo puede actuar en casos de contaminación ambiental del agua, el aire o la tierra y consideran que la proliferación de las moscas es de incumbencia  municipal y que por lo tanto no les corresponde a ellos tomar cartas en el asunto. La Comuna de Guaymallén dijo que realiza tres operaciones anuales: desratización, desinsectación y desinfección, a través de las áreas de Salud y Mantenimiento. Además realiza cada 15 días a pedido de los directivos de  los colegios desinfecciones con el aporte de la mano de obra necesaria. Las escuelas se hacen cargo del gasto en veneno. Mientras, en la Municipalidad de Maipú son conscientes del malestar y contagio que generan las moscas aunque opinan que las escuelas no deberían haberse instalado en ese sitio si se tiene en cuenta el contenido de la  Ley Provincial de Zonas Industriales. Describieron que se realizan los controles correspondientes y que se han aplicado algunas multas a la avícola. Debate interminable En la discusión por saber de dónde proviene el error, se plantea que la avícola está en una zona industrial desde 1968. Según los dueños de la empresa, funcionan desde mucho antes que las escuelas. Pero habría que verificarlo. La Inmigrantes Italianos, según los directivos, fue construida en 2004 y la Antonino Giunta fue fundada hace 108 años.

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Después de cada fumigación, así quedan, plagados de moscas, los pisos de la escuela Inmigrantes Italianos (fachada a la derecha).

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