Por Gustavo De [email protected]
Hace 75 años fue creada la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, cuya sigla –LADH– se ha hecho conocida y ha ganado prestigio por estar presente en cada acción que promueva la igualdad social y la defensa de los derechos humanos.
El 20 de diciembre de 1937 nació esta institución por iniciativa de abogados, dirigentes políticos, estudiantes, gremialistas, exiliados y personalidades de las más diversas.Dice el acta de los años ’30: “La defensa de las libertades democráticas y de las personas afectadas por las violaciones a los derechos fundamentales fueron los objetivos para fundar la Liga”.
Eso que argumentaron aquellos fundadores hoy permanece vigente, aunque el campo de acción ha sido notoriamente ampliado.
Hace apenas dos días, en un foro realizado en la Legislatura, el diputado Néstor Piedrafita (Nuevo Encuentro) se refirió, precisamente, a cómo se fue extendiendo el accionar no sólo de los organismos de derechos humanos, entre los que está –claro– la LADH, pionera en estas luchas, sino muchísimas entidades y agrupaciones, y hasta el propio Estado.
Dijo el legislador provincial: “Los derechos humanos se vieron cruzados por las violaciones de las dictaduras militares, pero el avance de la política y la prosecución de los juicios de lesa humanidad han complejizado el panorama. Hoy los derechos humanos están direccionados hacia las áreas más vulnerables de la comunidad como las étnicas, las ambientales, etcétera”.
Intachables e ilustres políticos como Lisandro de la Torre y Mario Bravo, y el mendocino Benito Marianetti aparecen en la nómina de quienes crearon esa liga argentina que fue albergando a través de los años a muchas otras entidades afines como Familiares de Detenidos y Desaparecidos y ex Presos Políticos.
En Mendoza el referente de la institución es Ramón Ábalo, conocido popularmente como el Negro. Es un escritor y periodista, que a los 84 años sigue militando por la causa con el mismo vigor y entusiasmo de siempre, que ni siquiera pudo interrumpir la dictadura militar entre 1976 y 1983.
La defensa de los derechos humanos hoy, afortunadamente, no está limitada a un grupito de locos.
Muchos sectores han incorporado el concepto y lo sostienen aún a pesar de aquellos que pretenden instalar la falsa teoría de que los “derechos humanos defienden a los delincuentes”.
Cada vez más comunas mendocinas cuentan con el área respectiva. Godoy Cruz, Guaymallén, Luján y Las Heras cuentan con direcciones o secretarías de DD.HH. y ahora se sumó Capital, cuyo intendente, Víctor Fayad, tuvo el buen tino de elegir para su conducción a Luz Faingold, quien sufrió en persona el terrorismo de Estado durante la dictadura y dio un testimonio valiente y conmovedor durante uno de los juicios por crímenes de lesa humanidad que se realizan en la provincia.
Han pasado tres cuartos de siglo desde la creación de la LADH, entidad fundamental hoy como hace 75 años. Los tiempos han cambiado y seguramente han cambiado también las causas y los temas, pero la lucha continúa vigente y por eso siempre, cada vez que es necesario, está la Liga, porque lamentablemente siempre hay quien o quienes atentan contra la dignidad humana como los que violan y embarazan a mujeres que en Mendoza no pueden contar con un protocolo para el aborto no punible porque 20 senadores no aceptan lo que está legislado y uno de ellos (Guillermo Amstutz) divide a las féminas entre “las que abortan y las normales”.
Esta columna de opinión intenta hoy ser un homenaje a aquellos fundadores de 1937 y a quienes siguieron su huella. Salud por todos ellos y ellas.


