Sufrieron mareos y pérdida de equilibrio. Fueron atendidos de urgencia en la institución.

Seis alumnos del colegio Nicolás Avellaneda tomaron un sedante

Por UNO

Seis alumnos de 8° año del Instituto Nicolás Avellaneda, en Godoy Cruz, fueron atendidos ayer deurgencia en el mismo colegio. Se debió a que habían consumido –aparentemente in situ– una alta

dosis de un psicotrópico en forma de pastillas con poder tranquilizante y ansiolítico.

La marca del medicamento es Tensium 2 miligramos, cuya droga es Alprazolam 2mg, confirmó a

UNO Liliana Jeré, subdirectora de Educación Privada de la Dirección General de Escuelas (DGE),

quien indicó que las pastillas habían sido llevadas por una de las estudiantes.

Señaló que el episodio –producido durante la mañana en la escuela ubicada en San Martín 1154–

les ocasionó a las chicas y chicos mareos y alteraciones del equilibrio (ver aparte). Estos efectos

fueron detectados por un docente en plena clase, quien avisó a las autoridades del establecimiento

y llamaron a un servicio de medicina privada.

Los profesionales de ECI, una vez en el lugar, constataron que los estudiantes –de entre 13 y

14 años–, más allá de los signos mostrados inicialmente, no presentaban alteraciones neurológicas o

físicas. No obstante, el médico que los atendió prescribió que recibieran apoyo psicopedagógico y

psicológico.

Por eso, la DGE, tras conocer el caso por la denuncia de los padres de uno de los alumnos

afectados y constatar la situación, avisó a la Dirección de Orientación y Apoyo Psicopedagógico y

Comunitario (DOAPC) "para que interviniera e hiciera un abordaje para evitar otras situaciones

semejantes en el futuro, con talleres de reflexión junto con las familias y que los chicos conozcan

los riesgos de tomar medicamentos no recetados por los médicos", indicó Jeré. Y se supo que,

además, el Nicolás Avellaneda analiza la posibilidad de invitar al personal del Plan Provincial de

Adicciones.

Según el relato de la funcionaria, Educación Privada "tomó conocimiento del hecho a las 13 de

hoy (por ayer), cuando dos padres se acercaron con un alumno del colegio y fueron atendidos por la

supervisora de la zonal (Cristina Señorans). Le contaron que en 8° año del turno mañana, una alumna

había llevado un medicamento, que resultó ser un ansiolítico y tranquilizante, que fue ingerido por

seis alumnos".

De inmediato, "las autoridades llamaron porque un profesor de Historia los vio mareados y

notó que padecían de alteraciones del equilibrio", añadió Jeré, quien aseguró que se pusieron en

marcha todos los mecanismos disponibles para estos casos. Trascendió que, pese a lo informado en la

DGE por los padres, ni éstos ni otros progenitores quisieron hacer una denuncia formal.

"No podemos hablar de sanciones porque esta es una situación muy delicada –expuso Jeré–. Hay

que ver por qué estos chicos cometen este acto y ofrecerles espacios de reflexión para que vean los

riesgos, pero nunca una sanción punitiva, sino un acompañamiento a los alumnos, la escuela y los

padres".