Queda a la vista, la crisis hídrica no es para todos.
A pesar de las intensas campañas de concientización, esta mujer que habita una casa en el centro de Mendoza derrochaba agua como si nada.
Lógico, está en su derecho al lavar el piso de su casa, pero por lo que delatan el toldo y la vereda, un buen porcentaje del preciado líquido fue a parar a la calle.



