Diario Uno Mendoza

En una revuelta ocurrida el martes en Almafuerte, los cuatro detenidos por el abuso y la muerte de la niña fueron rehenes de otros convictos que buscaban ajusticiarlos por violadores. Se frenaron al saber que el ADN de los sospechosos dio negativo.

Se salvaron de ser linchados en la cárcel los sospechosos de matar a Verónica Escudero

Por UNO

Los cuatro detenidos por el crimen de Verónica Escudero, de 11 años, quien fue violada antes de ser ultimada, se salvaron de casualidad de ser linchados durante la sublevación de otros cuatro presos registrada el martes en la tarde en el penal Almafuerte. Aunque algunas pruebas contundentes favorecieron la situación de los detenidos por el crimen de la niña, el martes seguían detenidos bajo el cargo de haber participado en la violación y posterior homicidio de la víctima.

Después de escuchar el testimonio de un penitenciario que fue mantenido como rehén durante una mini revuelta, los investigadores puntualizaron que la mitad de los ocho convictos que estuvieron en el lugar de la sublevación fue tan víctima como el guardiacárcel atrapado.

Los presos que quedaron bajo la acción de sus pares son oriundos de Tunuyán y estaban detenidos por ser sospechosos de matar a la niña de 11 años en ese departamento. En principio se pensó que los ocho convictos estaban involucrados en la revuelta, pero resultó que los tunuyaninos no sólo no tuvieron nada que ver en la planificación y ejecución de las acciones, sino que soportaron castigos por parte de los revoltosos.

El momento de zozobra se desencadenó justo el día más feliz para los oriundos del Valle de Uco desde que cayeron presos, debido a que en la mañana se conoció que fueron negativos los cotejos del ADN de las muestras que les extrajeron y el rescatado de las pertenencias de la niña asesinada. Al explotar la furia de los cuatro sublevados tenían las horas contadas en prisión Daniel Escudero(49) y su hermano Ramón (58), ambos tíos por parte de padre de Verónica, Daniel Escudero (26), hijo de Daniel y primo de la víctima, y José Funes (22).

Según resaltaron fuentes tribunalicias a este portal, al principio de la revuelta los presos sublevados querían matar a los cuatro de Tunuyán gritándoles que se merecían ese destino por violar a una niña. Sin embargo, en medio de la violencia descargada sobre los otros presos, los violentos conocieron que una prueba contundente, como el cruzamiento de ADN, exculpaba a los sometidos de la comisión del delito de violación. Por esa razón, los atacantes les perdonaron la vida pero no dejaron de golpearlos.

Producción periodística: Soledad Segade