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El rechazo al proyecto de exploración de Hierro Indio en Malargüe encendió otra vez el debate en torno a esa actividad. A favor y en contra, en Séptimo Día representantes de distintos sectores volvieron a manifestar sus posturas.

Se calienta el debate por la política minera

Laura Zuliánzulian.laura@diariouno.net.ar

La minería parece ser en Mendoza una llama encendida que no se apaga. Esta semana volvió a ponerse sobre el tapete luego de que, finalmente, el proyecto de declaración de impacto ambiental para explorar Hierro Indio en Malargüe fuera rechazado en Diputados. Con posiciones encontradas, distintos referentes políticos, empresariales y ambientalistas participaron en Séptimo Día por Canal 7, en donde dejaron en claro sus posturas respecto a esta actividad económica que implica, lógicamente, intervenciones ambientales.

Todos tienen sus argumentos para estar a favor o en contra de la minería. De un lado están los que la defienden en tanto es una actividad económica que generaría empleo y ayudaría a diversificar la matriz productiva de la provincia. En ese bando están, por ejemplo, Mario Chabert, presidente de la Cámara Mendocina de Empresarios Mineros (CAMEM) y parte del oficialismo y del Gobierno, como el ministro de Energía, Marcos Zandomeni. “Este proyecto no necesitaba nada de agua, el impacto era caminar sobre la superficie y sacar una muestra, ver la cantidad de magnetismo que hay en la zona. El radicalismo se organizó para que no exista más Mendoza, una provincia tiene que buscar alternativas de desarrollo. Quiero que me traigan papeles escritos, propuestas sobre de qué vamos a vivir en los próximos 20 o 30 años”, lanzó el ministro. “El ámbito de discusión que era la Legislatura al final no fue valedero. Se ejerció mucha presión para obtener una ley que los favorezca y eso fue lo que pasó con la 7.722, fue una ley sacada por la presión de los  ambientalistas”, opinó Chabert. Del otro lado están los ambientalistas y parte de la oposición, como el diputado por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) Héctor Fresina. “Somos el único frente que ha mantenido una política homogénea en este problema. La declara ción de impacto ambiental de Hierro Indio ‘estaba floja de papeles’, por eso hemos votado en contra, no dice por ejemplo si hay agua periglaciar comprometida, Alvear y San Rafael no fueron parte. Creo que el pueblo de Alvear hizo una lectura más profunda y entendió que esto era la punta de lanza de la penetración de la megaminería contaminante en la provincia”, explicó Fresina. Pilar Castilla, representante de la postura de General Alvear, dijo que rechazaron el informe de impacto ambiental de Hierro Indio porque tenía fecha de 2009 para una prospección. “A los dos años y medio la empresa solicitó el desglose en dos cuerpos administrativos diferentes, y uno era ‘Hierro Indio, minas a reactivar’. No es lo mismo. Y el informe de impacto ambiental de la mina a reactivar no estaba en ningún lado”, explicó. El enojo de Malargüe con Alvear La caída del proyecto minero Hierro Indio desató una guerra política que tiene distintos frentes de batalla. Uno de los frentes está en el Sur de la provincia, entre los intendentes de General Alvear y el de Malargüe. Juan Agulles, el mandatario de este último departamento, fue uno de los que impulsaron desde el principio tanto el  proyecto de Hierro Indio como el de Cerro Amarillo para la extracción de cobre. Agulles está que vuela y le hizo la cruz a su par alvearense. Esa fractura política se traduce en una situación más grave aún: diferencias insalvables y hasta casi con odios incluidos entre dos pueblos que más que vecinos han  sido hermanos en un sinnúmero de iniciativas y sueños de progreso conjunto (ruta 188, trasvase del río Grande al Atuel) como son Malargüe y Alvear. Agulles considera que la posición de los alvearenses fue fundamental para que la Cámara de Diputados archivara la posibilidad de volver a explotar hierro. El proyecto que quedó trunco Esta semana se debatió en la Legislatura el proyecto de exploración de Hierro Indio, un emprendimiento minero que buscaba extraer hierro de una mina en Malargüe. Primero logró media sanción favorable en Senadores, tras un fuerte debate. Pero encontró su freno en Diputados. En la Cámara Baja el oficialismo no consiguió captar los votos ni de la oposición ni tampoco de su bloque completo. La manifestación del pueblo de Alvear y la tensión que se vivió en esa  ciudad por la posibilidad de que se ocupara agua del río Atuel influyeron en el final trunco del proyecto.

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