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Con la urgencia de lo cotidiano hay cosas que pasan desapercibidas. Siempre hay mucho por lo que preocuparse y no queda tiempo para ver que el agua llega a la mitad del vaso. Pero una segunda mirada por la misma realidad permite detectar algunos datos llamativos: en menos de 10 años aumentó en el 500 por ciento la capacidad de alojamiento en el departamento de San Martín, y de ser sólo un lugar de paso ahora figura en las ofertas turísticas nacionales e internacionales.
Hoy la ciudad ya baila al ritmo del Indio Solari, pese a que todavía faltan dos semanas para su megarecital. Todos corren pensando en cómo aprovechar la invasión de ricoteros, y por primera vez ven los dividendos que les pueden dejar en pocos días de trabajo un acontecimiento semejante. Pero hay otros (muy pocos) que toman esto como una continuación de un trabajo silencioso y casi utópico que comenzó hace una década. “Hace 10 años ni lo pensábamos. Ni siquiera existía un área de Turismo en San Martín”, dice Diego Cortéz, que tiene apenas 27 años y dirige desde que tenía 22 la Dirección de Turismo de la Municipalidad. “Hoy los que trabajamos acá somos todos profesionales”, acota. Es sencillo, no hace propaganda de su trabajo y es muy evidente que no ha llegado a este sillón por acomodo ni coincidencias políticas. En cambio, se le ve constantemente atendiendo llamadas de turistas ignotos, resolviendo inconvenientes, programando y ejecutando. “La verdad es que todo esto es realidad por la visión de un tipo (el intendente Jorge Giménez) al que se le ocurrió que se podían generar atractivos para que el turismo sea una actividad más del departamento”, dice Cortéz. No es necesario que nadie resalte estas acciones, sólo basta ver algunos números y mirar sin urgencia. Hace 10 años sólo había dos hoteles en San Martín y se contaba con un total de 89 camas. Hoy hay registradas formalmente en la Dirección de Turismo 600 plazas y se tiene relevadas otras 300. El dinero que pueden dejar esos 900 visitantes seguramente no moverán significativamente la aguja de la economía sanmartiniana “pero es un aporte interesante”, dijo hace unos días Pablo Mahuad, uno de los primeros emprendedores locales que decidió poner el ojo en la actividad. Mahuad es el ejemplo justo para ver qué pasó en San Martín en esta década. Dueño de un taller metalúrgico y casado con la docente Ivana Balestra, fabrica implementos para algunas bodegas. Invitado por la municipalidad, comenzó a juntarse hace 7 años con algunos pocos empresarios locales que veían con algún interés formar una Ruta del Vino regional. Paralelamente decidió refaccionar su gran casona para poder recibir huéspedes. “En un comienzo fue para atender a algunos de mis clientes”, cuenta. Entre tanto, la comuna comenzó a generar algunas obras de infraestructura y a organizar algunos eventos artísticos y deportivos. Entonces, ese pequeño grupo de privados vio que era necesario mejorar sus instalaciones para recibir a los pocos paseantes y, como Mahuad y su esposa, decidieron invertir. “Pasamos de un departamento de huéspedes a tener un segundo departamento”, cuenta Pablo. Ahora, para cuando lleguen los fanáticos del Indio Solari, tendrá 24 camas disponibles de primera categoría. Pero es necesario tener en cuenta la aclaración de Mahuad: “Nuestra economía sigue dependiendo de mi trabajo en la metalúrgica y del sueldo de mi esposa. Lo del turismo es un ingreso extra”. Y aquí surge un perfil bien definido del “turista tipo” que llega a San Martín. En su gran mayoría son familias que buscan buena calidad y un trato cálido. Mahuad sigue siendo un buen ejemplo: “Hace unos años nos enviaron a una familia brasileña que había tenido un accidente en la ruta. Los alojamos y los ayudamos en resolver el problema. Hoy seguimos teniendo una relación casi de amistad. En realidad nuestros clientes son gente que vuelve varias veces, y los que llegan por primera vez vienen por recomendación de otros que ya se han alojado aquí”, dice, en su Finca Vivencias, ubicada sobre el Carril Norte, unos 200 metros al Este del carril costa canal Montecaseros. Mahuad ya tiene reservadas todas las camas para el recital del Indio, pero también para la fecha del TC 2000 que se disputará en el autódromo local y para un campeonato de patinaje artístico que se desarrollará en el polideportivo Torito Rodríguez. Cada obra, un avance Fueron pequeñas y grandes cosas las que han ido cambiando en el departamento para que San Martín pasara de ser un lugar de paso de viajantes de comercio a figurar en la oferta turística internacional y a que su nombre, por ejemplo, se viera en ferias porteñas o en San Pablo, Brasil. “Se hizo el autódromo, se construyó el polideportivo, se realizó el Paseo de la Patria, se restauró y refaccionó la Casa de la Cultura, se modernizó el microcentro, somos unos de los pocos lugares donde hay Policía Turística dedicada exclusivamente a atender a los visitantes...”, enumera al pasar Diego Cortéz. Pero a esta lista le falta la obra más importante: el Centro de Congresos y Exposiciones y el Templo del Vino. Este proyecto ya está ejecutado en el 85 por ciento y el Centro está muy cerca de concluirse. Enorme, con un diseño arquitectónico exquisito y con detalles de muy alta calidad, la obra está enclavada dentro del parque Agnesi, a metros de las rutas 7 y 50, del autódromo, del aeroclub local y del anfiteatro. “Nosotros no somos Malargüe, que tiene atractivos naturales. Por eso se decidió generarlos, y el Centro de Congresos es el más importante”, dice el director de Turismo. No está equivocado. El edificio será el mejor y más coqueto de Cuyo, y estará entre los más admirables del país y será muy atractivo para organizar las más diversas actividades. La cadena que genera trabajo El turismo es una de las pocas actividades económicas que genera un desborde instantáneo de trabajo y dinero. A mayor cantidad de visitantes, mayor es la cantidad de gente que se necesita para atender restaurantes, bares, casas de comida, hoteles o estaciones de servicio. Además a mayor demanda de alojamiento es necesario ampliar las instalaciones y es necesario contratar albañiles, electricistas, plomeros y pintores, comprar nuevos muebles y mayor cantidad de insumos en general. Pero también se producen otros fenómenos. “Muchos jóvenes de la zona estudian carreras relacionadas con el Turismo. Esto permite gestionar que los chicos hagan pasantías y vayan adquiriendo experiencia”, cuenta Cortéz. Pero también el objetivo de la Dirección de Turismo está puesto en incentivar a los privados a mejorar la calidad en la atención. Opinión: Gestionar es la clave Soy patagónico, de la región de los lagos, donde el paisaje estruja el alma de tan imponente. Allí podría suponerse que no es necesario crear tentaciones para atraer al turismo. Pero no es así. Quizás porque se ha creído que la naturaleza era suficiente, el Estado ha mezquinado invertir. Mientras, el sector privado hapuesto millones construyendo hoteles, empresas de excursiones y fábricas de chocolate, la municipalidad y el Gobierno provincial tardaron años en hacer una terminal de ómnibus, con ocho dársenas, que ya era chica antes de ser inaugurada. Ni hablar de un Centro de Congresos y Exposiciones. Jamás se hizo uno, y el único intento quedó trunco y ahora es sólo paredes toscas y abandonadas. Entonces es imposible no admirar y sentir cierta envidia por la capacidad de gestionar para crear atractivos, comodidad y conciencia, sin que esto signifique sentarse del lado del oficialismo. Es sólo cuestión de ver y reconocer que lo que está bien hecho, bien hecho está.



