El arbolado público de exige una reparación histórica. Según la nueva gestión, requiere de mucho esfuerzo, inversión y trabajo revertir el estado de abandono y deterioro actual. Se perdieron cientos de ejemplares durante los últimos años, producto de la falta de mantenimiento, cuidado y riego. Otro tanto hicieron las enfermedades transmitidas por plagas de insectos.Desde 2012 y consecutivamente en los años siguientes, miles de paraísos sombrilla fueron atacados por la chicharrita, un bicho que deposita en la savia una bacteria que se denomina fitoplasma. La peste se presenta principalmente en pleno verano y hace que los ejemplares luzcan con un follaje amarillo, pierdan sus hojas, se sequen y terminen muriéndose.
Proyecto en marcha
Soledad Llames, directora de Espacios Verdes, explicó que el plan del Municipio es quitar unos 6.000 troncos secos dispersos por todo el territorio departamental y remplazarlos por nuevos árboles. Se elegirán especies autóctonas y acordes al contexto en donde sean plantadas. Es decir, se analizará en cada caso cuál es la mejor opción según las características ambientales del lugar.Sólo quitar los árboles viejos le costará a la Comuna $8.000.000. El monto que designarán en sustituirlos no ha sido calculado ya que cuentan con viveros propios en donde se cultivan los nuevos ejemplares. "Queremos plantar diez árboles por cada uno de los que tengamos que talar", dijo la ingeniera agrónoma a cargo del operativo que demandará tres años."Nos encontramos con un arbolado diezmado", señaló Llames, que además detalló que conforme a la ley 7.874 de preservación y control del arbolado público, es de patrimonio provincial cada uno de los árboles y la Dirección de Bosques es la que autoriza cualquier modificación que se realice sobre los mismos, salvo que haya que actuar frente a una emergencia. La directora de Espacios Verdes indicó que se está trabajando directamente por zonas. Para sacar los troncos viejos contratarán máquinas y una cuadrilla de empleados es la que se ocupa de marcar y erradicar los que representan un peligro para los ciudadanos. "Por seguridad de las personas no podemos dejar que árboles secos permanezcan donde están, porque pueden caerse y ocasionar un accidente", dijo.Llames lamentó que los recursos del Municipio sean escasos frente a otras demandas, aunque precisó que están aprovechando al máximo lo que tienen para forestar el departamento. Donde antes había un paraíso o un arce se colocarán fresnos europeos, especies nativas o árboles que se adapten a territorios áridos y secos. En los espacios verdes laterales al Acceso Este ya pueden apreciarse algunos de los trabajos que lleva adelante el Municipio. Más de 20 árboles fueron talados durante los últimos días en el tramo desde Arenales hasta Cañadita Alegre. En este lugar, muchos de los que se quitaron fueron pinos y álamos que se encontraban al costado de las calles y que un viento podía derribar. Datos preocupantes
Aunque cuentan con derechos y leyes que los protegen, en los últimos 40 años Mendoza perdió el 30% de sus árboles, lo que se traduce en casi medio millón de ejemplares menos. Hoy quedan alrededor de un millón de árboles en pie, según la cifra dada por la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo para una nota publicada por Diario UNO en agosto pasado.El desplome de la población del arbolado público fue confirmado por el vicepresidente del Consejo Provincial Asesor de Defensa del Arbolado Público, el ingeniero agrónomo Salvador Micali, días después de la última celebración del Día del Árbol en la provincia.