Este lunes comenzó ¿Quién es tu calle? por la pantalla de Canal 7. El programa se centró en José Francisco Amigorena.
Don José Francisco Amigorena fue un militar directamente relacionado con la historia de Mendoza, más precisamente con la defensa de sus fronteras y de los estancieros. Y lo hizo en el marco de una época difícil para la provincia, signada de conquistas, luchas y muertes.
Los pueblos originarios estaban en pie de guerra, rebelados porque sentían suyas muchas regiones y no se resignaban a perderlas frente a la conquista española y los criollos. Esto ocurría allá por 1770, casi una década antes del nacimiento de José de San Martín.
Fue en aquellos años que llegó a Mendoza el coronel Amigorena, cuando los aucas, ranqueles, pehuenches, huilches y pampas hostigaban fácilmente las estancias del territorio mendocino, debido a que no existía una fuerza militar para hacerles frente.
Ante la frecuencia de esos ataques, los consternados pobladores dejaban sus haciendas en el sur del Valle de Uco. "En esa zona se habían establecido distintas estancias, inclusive los jesuitas, porque era muy rica en la agricultura y la ganadería", explica el periodista e historiador Carlos Campana.
Ante esta grave circunstancia, el Cabildo local tuvo que tomar una determinación, mientras que los indios también dirigían sus ataques al fuerte y la población de San Carlos. Establecían sus tolderías en ambas márgenes del río Tunuyán y el Carrizal. Así, se hizo evidente la necesidad de nombrar un jefe de armas.
Luchar en las fronteras
Amigorena era español y pertenecía a una familia noble, pero residía en su pueblo natal de Guipuzco, dedicado a la labranza de la tierra. A partir de desinteligencias con sus parientes tomó la resolución de emigrar a América.
Eligió Mendoza porque aquí residía su primo, el doctor en leyes Jacinto Anzorena. Su llegada a estas tierras "fue en 1760, más o menos", indica Campana.
Ante la difícil situación que padecía la provincia con los nativos, el mismo se ofreció a defender la población, cosa que le fue aceptada en forma unánime.
Así, fue nombrado comandante del fuerte de San Carlos y encargado del ramo de guerra.
Al mando de cerca de 200 hombres, no muy bien armados, hizo su primera salida y batió a los nativos en varios encuentros y los desalojó de la zona del Carrizal.
Con este mismo éxito luchó durante los ocho años siguientes, realizando catorce expediciones y expulsando a las tribus de los ríos Tunuyán, Diamante, Atuel, Malargüe, Grande, Barrancas, Neuquén y de la laguna de Guanacache.
En ese lugar actuó para contener a los invasores que hostilizaban algunas poblaciones, a los que sometió en menos de un mes.
Acuerdo por la paz
Hasta que en 1792, obtuvo su último triunfo en Nuyegaley sobre todas las tribus de pueblos originarios reunidas. A raíz de ello se logró una tregua y se pudieron hacer las paces generales, un necesario alivio para detener la cruenta violencia.
La paz se obtuvo dos años después sobre la base de reconocer la autoridad de Cuyo y permitir a los ciudadanos el libre tránsito por los pasos cordilleranos del sur hacia Chile, transitando por su territorio sin hacerles ofensa alguna.
La tranquilidad se extendió 28 años más, luego de su muerte, ocurrida en la provincia en setiembre de 1799.
Tras conocerse la noticia del triunfo de Nuyegaley, el primer ministro de Carlos IV, por encargo del propio rey, le otorgó el grado de General.
La actual calle Amigorena recibió su nombre en agosto de 1888, ya que antes se la conocía como prolongación Rivadavia Este. Su extensión era de una cuadra al igual que hoy y donde se corta, Primitivo de la Reta, se denominaba "Cuartel Viejo".
Por Carlos Campana / Priscila Mateos.
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