Sara Gonzá[email protected]
Lo propone el diputado Daniel Cassia para frenar el comercio ilegal, que también afecta a los repuesteros. Se necesita retocar la ley de tránsito local. Hasta ahora marcar las piezas es obligatorio en los rodados 0km y en los usados a punto de ser tra
Proponen grabar las autopartes de los desarmaderos
La escasez de controles a los desarmaderos ilegales y las restricciones a las importaciones han provocado el aumento de los casos de robo de autopartes en Mendoza.
Frente a esta problemática quieren endurecer las exigencias sobre el comercio de autopartes. Para esto, el diputado Daniel Cassia, del Frente Renovador, va a proponer en la Legislatura una modificación a la Ley de Tránsito 6.082 para que las piezas que vendan los desarmaderos estén grabadas.
El legislador considera que hasta ahora el marco legal no ha servido para detener ni disminuir el comercio ilegal de estos productos.
Pese a que está en vigencia la ley nacional 25.761, que regula la instalación de desarmaderos, en la práctica escasean los controles sobre algunos exponentes del rubro que trabajan en forma irregular.
Según el legislador massista, hay que endurecer más aún la normativa para tener mayor control sobre la circulación de las autopartes.
Hasta ahora es obligatorio el grabado de las partes del auto cuando se lo compra cero kilómetro o cuando se lo vende ya como usado. Esta normativa se puso en vigencia hace unos meses y lo que busca es que progresivamente todo el parque automotor circulante tenga las autopartes grabadas.
Para achicar el espinel del comercio ilegal, Cassia propone que las piezas que están en los desarmaderos también sean grabadas.
“Hoy es ínfima la cantidad de piezas que están en los desarmaderos y que se sabe de dónde proceden”, aseguró el legislador.
“Por cada pieza que se vende en un desarmadero debe haber una factura de compra con un número de patente que permita identificar al rodado del cual fueron extraídas y a quién fue comprado, ya sea un particular, una compañía aseguradora o un taller mecánico. No deberían existir otros caminos para adquirir autopartes”, explicó Cassia.
Grabar las piezas es el único camino para seguir su trazabilidad, es cierto que se pueden limar los números – reconoció el legislador– “pero existen elementos químicos capaces de detectar el número limado”, explicó.
Las concesionarias El legislador también puso el foco en aquellas concesionarias que venden automotores cero kilómetro y no los entregan con las autopartes grabadas tal como indica la ley.
Por eso hizo hincapié en que debería haber controles sobre estas empresas, porque “si se detectara que entregan autos sin sus partes grabados y se aplicaran multas, el resto de las concesionarias comenzaría a cuidarse”, expresó Cassia.
Los repuesteros, complicadosLa falta de control sobre la venta de autopartes, además de engrosar las estadísticas del delito –se cometen más robos de autos para abastecer la demanda del mercado negro– pone en serios problemas de sustentabilidad al rubro de los comercios de repuestos.
Este sector sufre graves faltantes de mercadería para satisfacer la demanda de sus clientes ya que las restricciones a las importaciones impiden la entrada de estos insumos que tampoco se fabrican en el país.
“La frase que repetimos todos los días es, ‘No hay’”, refirió Luis Beckford, integrante del directorio de la Cámara de Empresas de Repuestos, Automotores y Afines (Ceraya).
“La falta de repuestos es generalizada. Todos los autos, aun los que se fabrican en el país, tienen componentes importados. Por ejemplo, una Renault Kangoo que se fabrica en Argentina tiene una bomba inyectora que no se consigue acá porque es importada, por lo tanto su precio es muy elevado. Cuesta $10.000, es decir el 10% del precio del vehículo. Eso es una locura. Y como no se consigue el original, la gente busca el repuesto usado”, ejemplificó el comerciante.
Quienes se arriesgan a esperar pueden tener el auto parado en el taller durante meses. “El otro día me dijeron que en un taller hacía dos meses que tenían una WV Suran porque no llegaba el repuesto para arreglarla”, agregó .
Beckford sostuvo que 50% de los repuestos se consiguen con facilidad, que son los de fabricación nacional, aunque aclaró que en muchos casos son de inferior calidad. Hay un 30% que sí son difíciles de conseguir, porque son importados, y llegar a tenerlos depende de las autorizaciones de la Secretaría de Comercio de la Nación. A veces hay que esperar 90 días o más para que nos los entreguen. Y por último, hay 20% de los repuestos que prácticamente no se consiguen. En esta franja están las piezas de motores, filtros especiales, amortiguadores o bombas de inyección.
“En estas condiciones es imposible lograr el autoabastecimiento. La industria nacional no está preparada para dar respuesta a la cantidad de insumos que hacen falta hoy”, cerró el comerciante, que es propietario de la firma Zapata Goma.
Las cifrasDe acuerdo con las últimas estadísticas disponibles en el Centro de Experimentación y Seguridad Vial, entre los años 2010 y 2013 el robo de autopartes en el país creció 91,8%.
En el caso de los vehículos importados este flagelo aumentó 125,3%.



