Por Rubén [email protected]
El comentario se lo escuché a un profesor universitario sabedor como pocos de los humores políticos en la UNCuyo. “Desde que está Pizzi se respira otro aire… más democrático, diría”.
Es que la llegada del radical tenía todos los elementos para trazar una línea de división con el pasado y encaminar a esa casa de estudios hacia una nueva etapa de mayor participación de los claustros.
La elección de este ingeniero agrónomo de 62 años no había sido una más. Se trataba del primer rector en ser elegido por voto directo en los 75 años de la prestigiosa universidad pública mendocina.
Un hecho histórico que compromete doblemente a Pizzi y a su equipo. La época marca la necesidad de una gestión que sintonice con lo que está pasando en el mundo.
Pizzi llegó al sillón de la UNCuyo acreditando experiencia en el ámbito académico (profesor de dos cátedras en la Facultad de Ciencias Agrarias) y en la gestión pública (titular del Instituto de Desarrollo Rural, bajo el gobierno de Iglesias, y subsecretario de Industria en el equipo de Cobos).
Su propuesta de campaña ya daba pistas de lo que presuponía medular para su gestión. Días antes de las urnas, decía: “Tiene que haber diversidad, ser una universidad heterogénea”, “hay que darle transparencia a los gastos”, y apelando a un término más acorde con el credo K, planteaba la necesidad de una universidad “más inclusiva”.
Su perfil atildado, conciliador, reabrió la expectativa de que la UNCuyo dé ese golpe de timón que se le venía reclamando desde hacía tiempo.
Que sea él quien lo encabece y que la calidad educativa vuelva a estar en la agenda pública explica por qué Diario UNO lo consideró el mendocino del año.


