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Además hay 24 personas en la lista de espera de los hospitales públicos qye hacen la cirugía de reasignación genital en Buenos Aires. Las historias.

Por la Ley de Identidad de Género hay 84 mendocinos que cambiaron de sexo y nombre en el documento

Por Cecilia Osorio

En la práctica, la Ley de Identidad de Género otorgó en todo el país la posibilidad de cambiar el sexo, nombre e imagen en el DNI y de someterse a una operación de reasignación genital, sin que para ello mediara un proceso judicial.

Además, estableció que ambas acciones no debían estar ligadas y, así, quienes lo consideraran podrían obtener las modificaciones en su documento sin necesidad de la intervención quirúrgica. Fue un avance de importancia histórica en los derechos humanos, al entender, como establece la propia norma, “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente”.

Desde el 9 de mayo último en que la ley fue aprobada a nivel nacional, en Mendoza 84 personas accedieron a los cambios en su DNI, de las cuales 73 fueron de masculino a femenino y 11 de femenino a masculino.

En el caso de las operaciones, la norma las incluyó en el Programa Médico Obligatorio y determinó que todos los efectores de salud, sean públicos o privados, deben garantizarlas. Aunque hoy los centros asistenciales de referencia son el hospital Gutiérrez de La Plata y, con menor cantidad de pacientes, el Durán de Capital Federal, y allí el plazo entre una cirugía y otra supera el mes y medio, por lo que el proceso es aún lento.

Eso hace que, a partir de las puertas abiertas por la legislación, haya 93 personas de todo el país en la lista de espera del Gutiérrez y 12 en el Durán. De Mendoza son 24 personas: 12 consiguieron antes de aprobarse la norma la sentencia de la autorización judicial y hoy aguardan su turno para operarse (3 son de Buenos Aires pero lo tramitaron en Mendoza) y el resto se sumó luego de la ley, sin necesidad de hacer el trámite en la Justicia.

Adriana M. (41) fue quien rompió el hielo en estas tierras al tramitar por la vía de la Justicia su nuevo DNI y la autorización para operarse.

Su caso fue paradigmático y allanó el camino para que, por ejemplo, la mendocina Carolina de la Cruz (46) accediera a ese mismo proceso, aunque esta mujer logró operarse antes ya que no soportó las demoras burocráticas y decidió intervenirse en una clínica privada en la que trabajan los mismos médicos del nosocomio de La Plata.

Pese a que luchó durante muchos años, Adriana pudo someterse a la cirugía en diciembre de 2012 y trabajó no sólo por su caso personal, sino por la causa de otros/as que pasaban por su misma situación desde el estudio jurídico en el que es asistente de la abogada Carolina Jacky, quien también espera su turno para la cirugía. “Ahora el trámite es más sencillo. Para la operación necesitás un consentimiento informado, porque es una decisión compleja y es necesario tener mucha seguridad al hacerlo. No te piden nada, aunque en la práctica haya médicos que sí necesitan una confirmación a través de una evaluación psicológica de lo que te está pasando”, contó en un primer momento. Luego habló de lo que cambió en el Documento Nacional de Identidad: “Te piden la partida de nacimiento para rectificarla, tu nuevo nombre y la foto. Llenás una declaración jurada, donde dejás asentado el proceso. A diferencia de la cirugía, este proceso es reversible por vía judicial”. Entendió que el principal avance es la consideración de esa disconformidad entre la identidad de género y el sexo de nacimiento “como una condición de la persona y no como una enfermedad”.

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