Javier Cusimanocusimano.javier@diariouno.net.ar
Sus clientes saben de su amor por los cortes originales. Los hace en base a la personalidad y el rostro
Por amor, cambió Cambridge por Mendoza

Proviene de Inglaterra, de las afueras de Cambridge. Hace 21 años que se dedica a la peluquería, comenzó a los 16 y actualmente tiene 37, pero se conserva como si tuviese menos. Llegó hasta la provincia una década atrás, atraído por un “amor latino”. Se llama Haisley Roluland y es conocido porque desde su puesto en Capital realiza creativos cortes de cabello para sus seguidoras.
“Lo nuestro fue un amor a primera vista”, explica el estilista para dar a conocer cómo fue que cambió su ciudad de origen por Mendoza. Patricia Luján, su esposa, fue el motivo que lo trajo a conocer esta tierra tan alejada de Londres. Su historia de amor, similar a la de una comedia dramática estadounidense, podría resumirse del siguiente modo.
Pata viajaba de Nueva York a Inglaterra aprendiendo inglés y tratando de estudiar cine acompañada de su primer esposo y en el trayecto, luego de que se produjera la separación, termina como asistente en la misma peluquería que empleaba a Haisley. Se conocieron, enamoraron, casaron, tuvieron hijos. Pasados los primeros cinco años de matrimonio y se radicaron en Mendoza.
“Un día tomamos la decisión, vendimos todo y nos vinimos para acá”, cuenta el ingles que primero abrió su peluquería, después trabajo para otros y más tarde volvió a emprender un proyecto propio, pero con un concepto totalmente distinto. Cambió la peluquería grande y fría por un lugar más pequeño, acogedor y con una atención personalizada, al estilo de Jerry Maguire (Tom Cruise).
Su particularidad como peluquero reside en la apuesta por cortes originales, con mezclas de estilos y una fuerte creatividad, nacida de combinar la forma del rostro y la personalidad del cliente en la definición del corte. Se considera así mismo como un profesional estricto con un temperamento fuerte que genera tanto críticas como aplausos.
“La gente puede amarme u odiarme, pero el que elige cortarse conmigo sabe que no lo voy a engañar. Si considero que algo de lo que me están pidiendo no va a quedar bien, me niego a hacerlo. No me gusta ponerle el nombre a algo que se que va a quedar mal”, remata Haisley en un raro español.
Con la misma ensalada de palabras en dos idiomas y usando las manos para darse a entender describe que tiene cierta intuición y que realiza una lectura psicológica de cada cliente.
“Trato de ponerme de acuerdo entre lo que quiere mi cliente y lo que mejor puede quedarle, en función de sus características. Busco que el corte combine con la persona sin tener que estar manteniéndolo”, dice.
Sobre su pasado, relata que se convirtió en peluquero porque no fue buen estudiante. De adolescente trabajó en una pinturería y descubrió que ser obrero no estaba en sus planes. Buscando en los clasificados del diario asistió a un puesto de asistente de un peluquero italiano, quien terminaría transformándose en su mentor.
“En menos de seis meses su exigencia hizo que sacara lo mejor de mí. Estaba re loco y era muy estricto, a él le debo mi aprendizaje”, señala, y después cambiando de tema hace saber que su especialidad son los rulos, “los entiendo porque convivo con ellos”, confiesa el extranjero que posee cierto parecido físico con el cantante español David Bisbal.