Por Cecilia Osorio
Diario UNO se comunicó vía mail con Héctor Sanguiliano, el historietista creador de El inspector Justo, uno de los libros que llegaron a las escuelas mendocinas y abrieron la polémica en la voz de muchos docentes que lo consideraron “inapropiado, por lo pornográfico”.
Sanyú dijo: “Creo que esta expresión de censura es una manifestación de ignorancia de un sector incapaz de aceptar otras voces que hablen de otras interpretaciones de la realidad. Mendoza ha dado al mundo innumerables artistas con cuyas actitudes creativas me siento hermanado”.
Sobre el mensaje de este compendio de textos, el autor opinó: “En las historias de El inspector Justo y en la otras no hay un mensaje, sólo la intención de mostrar una manera, entre las tantas posibles, de expresar la realidad. Supongo que ese libro fue escogido por el reconocimiento a mi trayectoria de ilustrador, historietista y humorista gráfico, en la que siempre he desplegado un criterio de libertad, búsqueda de la creatividad y respeto por el lector, ya sea cuando desarrollé mis propios textos, en la elección de autores literarios que he trasladado a la historieta e ilustrado, o al dibujar en base a guiones de profesionales que han escrito confiando en mi trabajo”.
Después de reafirmar que en el libro y sus ilustraciones “no hay nada ilegal, inmoral o que engorde”, y que “cada imagen tiene una razón de “necesariedad” con el relato, un sentido estético y narrativo concreto: el trazo plástico aleja a los dibujos de desnudos de cualquier sentido pornográfico”.
También habló de los adolescentes a los que se destinaron los materiales: “Ahora que a los jóvenes se les ha dado la responsabilidad y el derecho a votar a los 16 años, es provechoso que conozcan estas interpretaciones éticas y estéticas de la realidad, concientemente alejadas de maniqueísmos, prejuicios y discriminación".



