Mendoza Martes, 17 de julio de 2018

PJ: dos grandes líneas con varias subdivisiones en cada una de ellas

Por ahora hay dos líneas en Mendoza. Pero esas dos líneas están subdivididas en varias más.

Hay una chicana peronista que dice que los radicales solo existen para disputar luchas internas. Pero esta vez parece que los justicialistas, al menos los mendocinos, han caído en el mismo pozo. Hoy esa es la realidad, en tanto alguien atine y recuerde algo de doctrina e historia.

Por ahora hay dos líneas. Pero esas dos líneas están subdivididas en varias más.

Está la más o menos oficial de Omar Félix. Es "la de los intendentes", la del poder oficial, la que también está integrada por la mayoría de los que se definían como azules.

Estos cuando buscan un referente nacional van y vienen de acuerdo al pronóstico, sin demasiadas reglas ideológicas que obedecer, salvo algunas básicas que pueden encajar con cualquier candidato que se atribuya el mote de peronista.

Allí están los Félix, los Bermejo, Righi y Jorge Omar Giménez... hasta Aveiro quizás. Y también sus funcionarios y sus legisladores más fielmente encuadrados, aunque cada vez sean menos y el poder territorial de "los caciques" sea cada vez menos en la realidad.

Y así como son caciques, nadie quiere ser indio y las luchas de espacios entre ellos mismos es más frecuente de lo recomendable, por más que siempre sonrían para la foto.

Del otro lado está una unidad más forzada aún.

Ahí está lo que se puede llamar (¿llamar?) Unidad Ciudadana / Podemos Vivir Mejor / La Corriente. Una ensalada que es difícil de entender incluso para la misma militancia de cada sector.

Anabel Fernández Sagasti es, por su estrecha cercanía con Cristina Kirchner, la figura más fuerte. Atrás está Lucas Ilardo.

Fernández Sagasti.
Fernández Sagasti.

Inmediatamente sobresale la curiosa alianza con Carlos Ciurca. Allí también se ha sumado el azul Jorge Tanús. Y también Alejandro Abraham, Marcelo Aparicio... y varios más.

Todo este grupo tiene la presencia territorial que le da la militancia, por ahora bastante desordenada y con arranques espasmódicos. Y también tiene el peso de tener entre sus líneas a legisladores y concejales.

Se podría definir, más o menos, como lo nuevo del peronismo. La corriente que viene a disputar el poder de los caciques, del viejo PJ, del convencional, del que carga con las derrotas más recientes.

Pero lo cierto es que, tanto los viejos como los nuevos, quieren coquetear con todos los que puedan ser presidenciables...

Y por eso se lo pasan mirándose al espejo.

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