Mendoza Martes, 18 de abril de 2017

Pintar mandalas para relajarse y encontrarse con uno

Se ofrece en talleres de arte y meditación, en las escuelas y entre adultos y niños. Los beneficios son muchos y diversos.

Dicen que sienten placer, que les ayuda a quitarse el estrés, concentrarse y conectarse con ellos mismos; que pueden crear y liberarse. Algunos se animan a hablar de sabiduría, equilibrio y fortaleza. Todos los que se han vinculado con mandalas, ya sea a través de la pintura, la contemplación, el dibujo o en dinámicas grupales, coinciden en que han experimentado diversos beneficios.

Lo que en sánscrito significa "círculo sagrado", y que es una composición a base de figuras geométricas relacionadas con lo espiritual, es furor a nivel mundial como técnica de relajación y, hasta, como instrumento de sanación. La tendencia se instaló hace rato en Mendoza, donde suma adeptos en distintos ámbitos: clases de yoga, talleres artísticos, algunas escuelas y hasta como herramienta de la psicología para trabajar con niños.

"El mandala es utilizado para mejorar la atención, la concentración y también como una conexión con la parte interna de cada uno. La gente se siente mejor, está más tranquila, más relajada, más alegre. Hasta duermen mejor", detalló Paula Fachinelli, médica clínica y especialista en geriatría, al frente del taller de relajación para adultos mayores que OSEP brinda en Capital. Allí, la pintura de mandalas es una de las técnicas más valiosas.

Para trabajar con esta herramienta ancestral no existen requisitos previos más que tener la voluntad de sentarse a pintar las figuras, y por eso algunos lo han adoptado como hábito hasta en sus casas. "Me ayudó a ver la vida de otra manera, ya no me hago problema por tantas cosas por las que una antes se preocupaba", contó Edith Garabetti (71), alumna del taller, quien ya adoptó esta práctica en la intimidad del hogar.

Sí se recomienda pintar mandalas en un ambiente agradable, en la comodidad de una mesa y, si pueden, que sumen música y algún aroma para armonizar el espacio. "Después yo voy aportando conocimientos, pero lo importante es que trabajen con la sensibilidad de cada uno. Todo parte de una elección interna, más espontánea. Hacemos más hincapié en que cada uno trabaje con el color que quiera y por el que se sienta motivado", contó Fachinelli, aclarando que los colores sí tienen cada uno su significado, pero que promueven la libre expresión.

Así como es beneficioso para la tercera edad, también en niños se ha popularizado como técnica desde distintos espacios. "Para ellos tiene múltiples beneficios, puede ser utilizado para que empiecen a expresar emociones; les permite estimular la concentración y atención; para manejar el tema de la tolerancia, la ansiedad, la paciencia", especificó la licenciada en psicología Érika Ibáñez, que acude a los mandalas como herramienta en talleres de educación emocional.

Que a los más pequeños les permite armonizarse, dirigir la energía hacia adentro y canalizarla a través del pintado, además de liberar emociones, son otras ventajas de esta práctica que ha generado tanta curiosidad como demanda, alentada también por la industria editorial que ofrece libros para colorear que son buscado por todas las edades. "La sugerencia es jamás obligarlos a pintar. Que estén en casa, que estén disponibles y no que se los obligue, porque termina dándole una connotación de castigo y no como algo positivo", agregó, llamando la atención acerca de lo que ocurre en algunas escuelas y con algunos docentes, donde se imparte esta técnica como castigo, lo que es contraproducente.

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