Más del 30% de los 40 mil habitantes de ese distrito ya firmaron un manifiesto para separarse de San Martín. El diputado Rómulo Leonardi (PD) reimpulsó una iniciativa de Josefina Abdala (UCR).

Palmira separatista: el distrito del Este insiste en emanciparse del departamento de San Martín

Por UNO

Por Enrique [email protected]

Palmira tiene 40.000 habitantes, y 12.500 de ellos ya firmaron un manifiesto pidiendo que esa ciudad, distrito de San Martín, sea declarada departamento. La iniciativa es antigua y ha resurgido varias veces, pero en esta oportunidad parece tener más fuerza que nunca.

“Fue mi propuesta cuando estaba postulándome como diputado provincial, y cuando llegué a la Legislatura sólo tuve que retomar el proyecto que había presentado la legisladora Josefina Abdala (UCR) en 2010. Esta iniciativa no tiene intenciones políticas sino que refleja el interés de toda una comunidad”, contó ayer el diputado Rómulo Leonardi (PD), explicando este proyecto que es impulsado por una comisión de vecinos palmirenses y que fue reimpulsado por él en la Casa de las Leyes.

La idea no sólo tiene el aval de los políticos radicales y demócratas de la zona, sino que también tiene el visto bueno del intendente de San Martín, Jorge Omar Giménez. Al jefe comunal la comisión de vecinos le planteó el deseo de independizarse, y Giménez les dio la venia para que trabajen sobre esa idea.

En el último año en Palmira circularon decenas de planillas para que el vecino común adhiera con su firma al proyecto. Así se juntaron 12.500, algo así como el 30 por ciento de los habitantes del lugar. Luego, y desde hace varios meses, hay carteles en la ciudad (pintados en los muros, hechos en papel y en las vidrieras de los negocios o escritos en pasacalles) que insisten en la idea.

Los números respaldanPalmira tiene más habitantes que los departamentos de Santa Rosa, La Paz, Malargüe, Lavalle, Tupungato y San Carlos, según el Censo 2010. Incluso Junín figura con casi la misma cantidad de vecinos que la ciudad ferroviaria. Los palmirenses quieren elegir quién decida sobre la ciudad en forma directa, quieren tener su propio presupuesto y decidir cuáles obras priorizar.

Hoy un delegado municipal designado por el intendente es la autoridad visible. No es requisito que quien ocupa este cargo viva en la ciudad y responde en forma directa a las órdenes del jefe comunal o sus directores de área.

Si se le pregunta a cualquier jarillero responderá que quiere la “independencia”, pero también es cierto que el hombre común ve sólo los beneficios y no alcanza a poner en la balanza las dificultades que esto puede tener: personal municipal propio con sueldos y cargas sociales, funcionarios propios, ediles, movilidad, herramientas, gestiones ante la Provincia para conseguir fondos…Pero cierto es que la ciudad cabecera departamental de San Martín es un gran pulpo y que allí no sólo se generan los mayores gastos presupuestarios, sino también se concentran la mayoría de los servicios y la administración pública.

Punto estratégico“Un jubilado o un trabajador común que cobre y haga sus trámites en Palmira también gastará la mayor parte de su sueldo en Palmira. Eso significará que aumentará el movimiento de dinero en la ciudad en más de $4 millones mensuales”, estimó Leonardi. Si hubiese oficinas públicas y privadas en Palmira, la ciudad convocaría a muchos vecinos de Chapanay, San Roque o Barriales, por ejemplo, que ahora tienen que hacer trámites en puntos mucho más alejados, como Maipú o la misma San Martín.

Los palmirenses sostienen que sus aspiraciones independentistas no pueden despertar el rechazo del resto de los departamentos, incluso considerando el aspecto económico, ya que un nuevo departamento no reduciría los porcentajes de coparticipación. El dinero que recibiría Palmira de las arcas provinciales saldría del porcentaje que le corresponde de los fondos que le tocan a San Martín, según la Ley de Municipalidades 1.079 y el artículo 208 de la Constitución provincial.

La inquietud no es nueva. Tiene muchos años. Aún así, está tan vigente como siempre. Quizá sea tiempo de darle un tratamiento serio y profundo.