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Alta tensión en Las Heras ayer por la tarde luego de que el intendente Daniel Orozco, a través del decreto 3.738, extirpó 662 contratos que vencían hoy. En la cirugía no se salvaron ni la actual reina de la Vendimia de Las Heras, Estefanía Castañeda, ni tampoco su virreina, Silvia Longo, que se quedarían sin trabajo.Al cierre de esta edición, el malestar no había bajado. Después de una reunión entre representantes de los contratados y autoridades de la comuna los manifestantes rechazaron esperar una solución hasta el lunes como propuso el municipio.
Al contrario, exigieron que se derogue el decreto y se quedarán allí hasta que se concrete ese pedido.El municipio sitiadoLa novedad de la caída de los contratos no pasó desapercibida: a primera hora de la tarde, el edificio municipal con los funcionarios adentro, quedó rodeado por unos 250 afectados y con humeantes piquetes en sus dos accesos sobre calle San Miguel y la salida de vehículos en calle Rivadavia.Fue en el momento de mayor tensión, pasadas las 19, cuando Daniel Orozco, que estaba en Uspallata, salió a desmentir públicamente que hubiera despidos, lo que no alcanzó a aplacar los ánimos.“Al que trabaje lo recontrato” El intendente prometió que el lunes que viene atenderá uno por uno a los 662 contratados y les renovará si comprueba que no son ñoquis.Daniel Orozco dijo por radio Nihuil: “El lunes nos vamos a sentar en el salón Malvinas Argentinas a ver contrato por contrato, los que estén trabajando continuarán trabajando y los que no, se les dará de baja. No quiero ñoquis en el municipio”.Terminante aclaró: “Nadie habló de despidos, eso es erróneo”. El decreto ya se firmóSin embargo, el decreto que emitió el Municipio no tenía esas cruciales aclaraciones, necesarias para mantener la oportuna paz social.A secas y sin vueltas, el decreto 3.738 que estaba pegado en el frente del edificio comunal comunicaba que los trabajadores cuyos contratos vencían hoy quedaban “desafectados”.¿Error en la comunicación? Imposible saberlo, aunque el intendente Orozco se ocupó en culpar a la oposición política del Frente para la Victoria de rodearle el municipio con varios piquetes.“La protesta se ha politizado, no puedo creer que sea así. Me han confirmado que hay gente de la oposición. Estas tácticas de quema de gomas y patoterismo no las voy a aceptar”, bramó Orozco.En la calle abundaban las pancartas en su contra, pegadas en los muros de la sede municipal, ardían las ruedas y las bombas de estruendo estallaban intimidantes una y otra vez.Entre los manifestantes, la gran mayoría mujeres, familias enteras incluso con sus niños, esperaban una respuesta preocupados por el fin de año que les pueda tocar.Varios manifestantes aseguraron a Diario UNO que aunque los contratos tengan dos años de antigüedad, hay gente afectada que lleva hasta diez años trabajando, empleados que nunca pasaron a planta y los volvían a contratar.


