Alrededor de las 20.40 la mujer del Gitano, Olga Garaventa, estaba a punto de pagar un café queacababa de tomar en el buffet del Hospital Italiano donde Sandro estaba internado tras las dos
operaciones a las que fue sometido hoy. Sus dos hijos se encontraban en una mesa contigua tomandoun café.
Un guardia de la seguridad privada del Hospital se acercó a ella y le dijo algo al oído, traslo cual la mujer salió corriendo sin pagar su consumición. Tras ella salieron sus dos hijos eingresaron al nosocomio por la entrada de las ambulancias, el acceso más rápido a terapiaintensiva. Sandro acababa de morir y así se enteraba Olga. La mujer no ha hablado con la prensa ni conlos cientos de fanáticos que se encuentran rezando y cantando canciones del Gitano en la puerta delItaliano.



