Por Fabricio Panella Vidal
Distintas agrupaciones feministas cargaron duramente contra el ministro de Salud Carlos Díaz Russo. Lo acusaron de tener políticas misóginas y de disciplinamiento.
Luego de la media sanción, hace unos días y en Diputados, del proyecto de ley que obliga a las mujeres a practicarse el estudio de Papanicolau (PAP), so pena de no ser admitidas en la administración pública o en el ejercicio de la docencia, las agrupaciones feministas se mostraron claramente en contra.
Las muestras de repudio por parte de estas agrupaciones tomaron un rojo cada vez más vivo. Algunas de las militantes acusaron a Díaz Russo, de llevar a cabo "políticas misóginas -odio o aversión por las mujeres-" y de "disciplinamiento", y al Gobierno provincial de "controlar y culpabilizar al cuerpo de la mujer".
Claudia Anzorena, socióloga, activista y ex integrante de la Agrupación Las Juanas y Las Otras, aseguró a Diario UNO que "el señor ministro de Salud, con su política de misoginia, dijo que esta ley lo que hacía era beneficiar al Estado porque al Estado le costaba mucho dinero que las mujeres tuvieran cáncer. Yo me pregunto por qué no se facilita el derecho a hacerse estos controles en vez de obligar", consideró, y aseguró que "para las mujeres que no tienen recursos es muy difícil acceder a controles gratuitos, entonces esta es una manera de culpabilizarlas. La del ministro de Salud es una política que busca tomarnos como incontrolables e intenta disciplinarnos".
"La salud es un derecho, no una obligación. Este proyecto de ley vulnera los derechos de las mujeres. No se puede obligar a nadie a hacerse un estudio, es una cuestión personal. Lo que tendrían que hacer es realizar medidas de promoción y prevención, no tomar de rehén el cuerpo de las mujeres. Poniendo políticas punitivas no se resuelve nada", explicó la militante feminista, quien además recordó que este próximo 25 de noviembre "justamente" se conmemora el Día de la No Violencia contra la Mujer.
"Se vulneran nuestros derechos. Por un lado demoran el protocolo del aborto no punible pero por el otro le exigen estos controles. Esto es súper machista y sexista, es seguir intentando controlar el cuerpo de las mujeres y nuestras capacidades reproductivas. Esto no tiene que ver con una cuestión de acceso a la salud, sino de control", disparó.
Por su parte, en la misma línea con su correligionaria y con idéntico blanco de sus críticas entre cejas, la militante de Mujeres Cotidianas, Laura Chazareta, apuntó sin miramientos: "Estamos viendo que este gobierno, ante los derechos de las mujeres y principalmente con todo lo que tiene que ver derechos sexuales y reproductivos, está clarísimo que hay una definición de controles de nuestros cuerpos".
"No hay que controlar el cuerpo de las mujeres porque nosotros los controles ginecológicos los venimos haciendo. Si hay algunas que no se los hacen no es porque no quieran, sino porque no pueden. Somos racionales y sabemos perfectamente cómo cuidarnos. No necesitamos una ley para hacerlo. Es absurdo. Esto es un insulto a la inteligencia de las mujeres", repudió ante este portal.
Chazareta indicó que "desde nuestra organización venimos realizando operativos de salud para que las mujeres se realicen el PAP. Estuvimos en Tupungato y se lo hicimos a 40 mujeres. El problema es que no hay acceso a los exámenes. Incluso hay un aumento de infectadas con HIV y sin embargo no hay nada que controle ni regule".
"La prevención del cáncer de próstata no existe, los varones dicen ‘no, no quiero’ y nadie cuestiona eso. Tampoco hay prevención en las enfermedades de transmisión sexual, que en el caso de los hombres es mucho más fácil de diagnosticar, mientras que en las mujeres recaen los métodos invasivos", comparó con resignación.
Por último, las mujeres no descartaron "tomar medidas" si es que la norma es aprobada por el Senado.


