Gustavo Fontana fue elegido por el organismo que depende del Ministerio de Cultura. Asume en febrero. En esta entrevista, elogió la conexión que tiene con los músicos locales

Nuevo director para la Filarmónica

Por UNO

Por Selva Florencia [email protected]

Tras una temporada en la que la Orquesta Filarmónica de Mendoza (OFM, que depende del Ministerio de Cultura) trabajó con directores invitados, el cuerpo entero de músicos sometió el nombre de Gustavo Fontana a votación y fue elegido como el nuevo director para el ciclo 2015.

A partir de febrero, el bonaerense de 45 años se desempeñará como director titular de la compañía local y dejará el cargo que ocupaba en la Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca.

El músico, que ha dirigido como invitado en Uruguay, Brasil, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Estados Unidos, Bulgaria, España y Sudáfrica, ya ha compartido escena con los músicos de la Filarmónica en  el teatro Independencia en diferentes oportunidades.

La más reciente fue el viernes último, cuando lo hizo en la sala mayor y, antes, en agosto estuvo al frente de un homenaje al compositor Richard Strauss.

En su carrera, además, encabezó proyectos con artistas como Xavier Inchausti, Eleonora Cassano, Carlos Céspedes, Lito Vitale, Emiliano Barri, Darío Volonté, Leo Masliah, Juan Carlos Baglietto, Rodolfo Mederos y Guillermo Fernández, entre otros.

Su pasión por la música arrancó en la infancia como parte del Coro de Niños del teatro Colón y luego estudió trompeta, piano y composición. Sus estudios de dirección los realizó con los maestros Charles Dutoit, Cristóbal Soler y Milan Natchev.

–¿Cómo recibió haber sido propuesto y finalmente elegido por el cuerpo de la Filarmónica de Mendoza para ser el director titular?–No siempre existe la posibilidad de que haya concursos tan transparentes y de que uno pueda ser elegido de esta manera. Estoy muy contento porque es un desafío que quería tomar y para el que ya hemos estado trabajando en conjunto con todos los músicos.

–¿Cómo ha sido el diálogo con los músicos en cuanto a la impronta que tendrá la temporada 2015 de la orquesta?–Cuando se genera esta empatía que tenemos con los músicos de la Filarmónica de Mendoza desde que nos conocemos, cuando existe esta conexión, las cosas son mucho más sencillas. El 2015 está prácticamente definido, tiene su estructura. Antes que hablar de la grilla, sí puedo decirte que todos queremos dejar un sello que deje clara la idea de que cada habitante sepa que la orquesta en algún momento de su vida la atravesó o fue protagonista junto con ella. Eso es lo interesante. La orquesta es un organismo que puede atravesar todos los estamentos y, además de los conciertos del ciclo que son para gente que es habitué del teatro, también hay parte de la programación para personas que no son conocedores o no suelen asistir a un concierto de la Filarmónica. Hay proyectos para llevar adelante junto con Elena Roger y Pedro Aznar, por ejemplo, también una ópera. Lo primero será el inicio de la temporada con la Fiesta de la Cosecha, que es un recital que me entusiasma mucho porque quiero sentirme parte de lo cuyano, de la cosecha, de lo que eso significa simbólicamente para Mendoza y porque también estamos sembrando lo que será el futuro de la orquesta: garantizar la asistencia de público a nuestros futuros conciertos. Asimismo, tenemos el objetivo claro de llevar a la compañía a departamentos en los que la población no tiene la posibilidad de viajar para verla tocar.

–En su trayectoria, ¿cómo define el trabajo didáctico que tienen los directores en otros países y aquí en Mendoza en cuanto a la formación del público?–Agradezco a la vida tener esta profesión que, además de viajar, me permite conocer gente y escenarios. He sido titular de la Banda Sinfónica de Buenos Aires, de la de Córdoba, de La Pampa y de la  orquesta de Bahía Blanca, más recientemente. El vínculo como titular es diferente porque uno se compromete no sólo con un espectáculo artístico sino que va más allá, con la sociedad y con instalar en el imaginario de la gente que Mendoza tiene una orquesta que le pertenece, que hace conciertos didácticos para sus chicos, para los más adultos. Que además ofrecerá un programa para pianistas de nivel

internacional. Los conciertos didácticos en particular a mí me encantan porque presentan algo de manera nueva, algo que parece medio críptico e inaccesible como lo es un concierto de música clásica. Porque a veces parece que fuéramos extraterrestres. Los músicos, los directores y todos los que forman una orquesta son personas de un excelentísimo nivel, pero cuando salimos tenemos familias, intereses y sueños como el resto de las personas. He dirigido en lugares como Hong Kong o Taiwán, en donde la lengua no nos favorece, pero aún así la música sola es contundente y en una semana podés llevar adelante un recital sin haber hablado una sola palabra.

–¿Está actualmente comprometido con otra orquesta?–Estuve como director de la orquesta de Bahía Blanca y ahora seguramente seré invitado especial, con tres o cuatro recitales al año. Toda mi energía y tiempo ahora van a tener que ver con la orquesta de Mendoza y es lo que yo quería. La orquesta es un vehículo muy importante de la cultura y puede acompañar un sinnúmero de vehículos artísticos y de registros. Incluso, los otros días con la comisión estábamos poniendo las fechas para el año que viene y yo sólo tengo como excepción las fechas de cumpleaños de mis hijos.

–¿La familia lo acompañará a recitales especiales o en el verano?–Tengo tres hijos chicos, una de 13, uno de 8 y la chiquita de 6. Están todos en edad escolar, pero de vez en cuando nos pegamos una “rateada” todos juntos y me acompañan o yo trato de volver entre semana a verlos para compartir más tiempo con ellos.

–¿Es común que una provincia como Mendoza (que tiene un millón y medio de habitantes) tenga dos orquestas (la Filarmónica y la Sinfónica)?–En Latinoamérica, no. Tener dos orquestas en una población como Mendoza no es usual, pero lo celebro. Estamos en un momento en el mundo en el cual se reducen los espacios que hay para orquestas o la música, los presupuestos son cada vez más acotados. De hecho, que hoy la Filarmónica de Mendoza haya agregado 27 cargos contratados y que el día de mañana puedan pasar a planta permanente y así completar el número de 80 músicos, es muy bueno. Más allá de que estamos lejos del número ideal, vamos en camino. En Europa es distinto porque hay una tradición más extensa y antigua que la nuestra y, al haber tantos teatros, tanto públicos como privados, cada uno tiene su orquesta propia.

Pianistas de lujo y una ópera para 2015

Tras un período difícil en la relación entre el Ministerio de Cultura de Mendoza y la Orquesta Filarmónica, la situación ha dado un vuelco y el objetivo de ambas partes ahora es trabajar de forma mancomunada, tratando de concretar algunos de los objetivos que hasta ahora no se habían podido concretar, como la realización de óperas, más presentaciones de la orquesta en departamentos alejados de la Capital y la participación de pianistas de primer nivel que puedan darle rienda suelta al envidiable piano Steinway que Mendoza posee y que reside en el teatro Independencia.

“Ya estuvimos charlando con el maestro Fontana y le manifestamos el orgullo que tenemos de que Mendoza no tenga una sino dos orquestas de música clásica. Estos son organismos que impiden que se pierdan grandes piezas de la historia de la música, que es lo mismo que si se perdiera un Miguel Ángel o un Da Vinci. Es muy importante que la ciudadanía sepa que la orquesta les pertenece y que pueda disfrutarla en todas sus facetas: lo clásico, lo popular, en conciertos didácticos y en eventos durante todo el año”, explicó Marizul Ibáñez, ministra de Cultura de Mendoza, sobre el futuro de la Filarmónica.

En ese sentido, aclaró que aunque se trate de un año electoral, buscarán concretar el anhelo de hacer una última ópera con artistas mendocinos. “Me he sentido en falta con los artistas líricos de Mendoza,porque no hemos podido volver a hacer una gran puesta, como Aurora o La flauta mágica, pero este año sí vamos a hacerlo”, remarcó.

También buscarán motivar a pianistas de la talla de Marta Argerich y Daniel Barenboim para que ofrezcan su talento en la provincia y en compañía de la orquesta. Y está en los planes que los jóvenes que forman parte del Programa de Orquestas Juveniles puedan ser solistas en conciertos de la temporada.