Los hechos sucedidos el martes enrarecieron la masiva protesta de los trabajadores

Muchos piedrazos hubo en el paro

Por UNO

Por Gustavo De [email protected]

Medio raro fue el paro del martes.

Sin cuestionar la legitimidad de los reclamos –quién podría hacerlo– ni mucho menos poner en tela de juicio el amparo constitucional que tiene el derecho de huelga, hubo rarezas que ensuciaron la protesta genuina de una buena parte de los trabajadores de todo el país.

Para tener éxito, el paro no necesitaba que fueran apedreados 53 micros, provocando daños materiales que terminaron dañando también el espíritu de la convocatoria.

Para tener éxito, el paro tampoco necesitaba que grupos de patoteros obligaran a ocasionales pasajeros a bajarse de los pocos colectivos que circulaban, impidiéndoles el libre tránsito hacia el trabajo, el hogar, la escuela o donde fuere.

Para tener éxito, el paro no precisaba que algunos personajes exacerbados desinflaran, de prepo, las cubiertas de los colectivos que estaban cumpliendo con el requisito mínimo de asegurar el 20 por ciento del servicio de transporte acordado entre gremialistas y el Gobierno.

No eran necesarios los actos violentos señalados para garantizar la eficacia de la medida de protesta. Lo demuestra el hecho de que la mayor parte de los afiliados al gremio de los colectiveros hizo paro y por consecuencia muchos, pero muchos micros, no salieron a las calles. Eso es normal en un paro y no es ilegítimo. Lo que no es normal es la agresión.

La rareza del paro se acrecienta si se toman en cuenta algunas adhesiones con las que contó, como la de los empresarios del campo, históricamente enemigos de los trabajadores argentinos y ahora aliados a un sector de ellos. Pero esto será tema de estudio de los analistas políticos.

Los que provocaron los incidentes en Mendoza flaco favor les hicieron a los organizadores del paro. El titular del Sindicato del Personal de Micros y Ómnibus, Rodolfo Calcagni, dio la cara y aseguró que quienes violentaron la jornada no tienen nada que ver con su gremio.

Está bien que haya salido en defensa del sindicato, porque no faltó quienes lo vincularon con los ataques a los micros.

Que fue masivo, fue masivo. Que no adhirieron todos, no adhirieron todos. Son los saldos que siempre deja una huelga. Pero que además fue raro… y sí, fue raro.